Los Sententiarum libri tres
Los Sententiarum libri tres, conocidos en castellano como Tres libros de las Sentencias, constituyen una de las obras teológicas más significativas de Isidoro. La obra presenta de forma ordenada numerosos contenidos de la fe y de la moral cristianas.
Su estructura abarca cuestiones relativas a Dios, Cristo, el Espíritu Santo, la Iglesia, los sacramentos, los ángeles, el ser humano, el mundo y las realidades últimas. Junto a la doctrina dogmática, Isidoro trata la moral individual y la moral social. Por esta razón, la obra puede considerarse un manual catequético sistemático.
Isidoro no actúa como un mero repetidor de autores anteriores. Lee e interpreta la tradición, reúne materiales, extrae conclusiones y proporciona una estructura coherente a enseñanzas que antes aparecían dispersas. Su pensamiento permanece dentro de la tradición patrística, especialmente agustiniana, pero desarrolla una labor propia de composición y organización teológica.
La doctrina sobre el pecado y la conversión
La enseñanza moral de Isidoro parte de la realidad del pecado, entendido como ruptura del orden querido por Dios y como desorientación de la libertad humana. El pecado produce consecuencias personales y comunitarias, por lo que la restauración cristiana exige lucha espiritual, penitencia y conversión.
Su tratamiento de algunas cuestiones escatológicas presenta zonas de interpretación discutida. Los estudios sobre su pensamiento han examinado, entre otros temas, su modo de hablar del infierno, el purgatorio y la diferencia entre pecados graves y leves. También han relacionado su doctrina con la evolución de la práctica penitencial, que durante el siglo VII avanzaba gradualmente desde formas públicas hacia formas privadas.
Estas cuestiones no disminuyen la importancia de su teología moral. Más bien muestran que Isidoro trabajó dentro de una tradición viva, en la que la doctrina, la disciplina penitencial y la experiencia pastoral se encontraban estrechamente unidas.
De ecclesiasticis officiis
El tratado De ecclesiasticis officiis, o Sobre los oficios eclesiásticos, ofrece una explicación histórica, teológica y práctica de la liturgia y de los ministerios de la Iglesia. La obra puede considerarse uno de los primeros manuales litúrgicos de la historia, pues presenta las costumbres celebrativas de diversas Iglesias occidentales y explica su significado.
Isidoro no entendía la liturgia como una colección de ceremonias aisladas. La celebración cristiana transmite la fe, educa a los fieles y hace presente sacramentalmente la obra salvadora de Cristo. Por ello, la ordenación de los ritos exigía tanto fidelidad a la tradición como comprensión doctrinal.
De natura rerum
En De natura rerum, Isidoro aborda el orden de la creación y diversos fenómenos naturales. La obra incorpora materiales procedentes de autores cristianos y clásicos, especialmente de san Ambrosio, san Agustín y otros escritores antiguos. Isidoro no reproduce mecánicamente sus textos: modifica, reorganiza y combina sus formulaciones para adaptarlas a la finalidad de su propio tratado.,
La naturaleza aparece así dentro de un horizonte cristiano. El conocimiento del mundo no constituye una actividad separada de la fe, sino una vía para reconocer el orden de la creación y orientar la inteligencia hacia Dios.
De temporibus
El tratado De temporibus organiza la historia y el cómputo del tiempo dentro de una visión universal. Isidoro recoge la tradición de los cronistas cristianos y ordena los acontecimientos de los reinos y de las edades desde la creación hasta su propia época.
La historia no aparece como una sucesión caótica de acontecimientos. Isidoro la contempla desde la providencia divina y desde la continuidad de la acción de Dios en la historia humana.
Las Etimologías
Las Etimologías constituyen su obra más conocida. Isidoro las compuso a petición de Braulio, obispo de Zaragoza, y trabajó en ellas durante años, hasta el final de su vida.
La obra recoge conocimientos relativos a las artes liberales, la teología, la Escritura, la naturaleza, la medicina, el derecho, la historia, las instituciones y numerosos aspectos de la vida humana. Su método parte con frecuencia de la explicación de las palabras para acceder al significado de las realidades que designan.
Sin embargo, presentar a Isidoro solo como un enciclopedista empobrece su figura. Su proyecto intelectual pretendía conservar el saber antiguo, discernirlo desde la fe y ponerlo al servicio de la formación cristiana. El papa Benedicto XVI describió su método como una extraordinaria capacidad de reunir y comparar conocimientos, aunque reconoció que su síntesis no siempre alcanza una organización plenamente sistemática.
La originalidad de Isidoro no consiste siempre en la creación de conceptos completamente nuevos. Su aportación aparece también en la selección, interpretación, ordenación y transmisión de la tradición. Mediante ese trabajo, muchas obras antiguas pudieron influir en la cultura medieval.