La figura de san Itamar se conoce principalmente a través de fuentes antiguas que, para este caso, no abundan. La información disponible procede casi en su totalidad de los relatos de Beda el Venerable (Bede), quien, al hablar de la vida eclesial de su época, permite conocer algunos datos sobre el oficio y el papel de Itamar en el gobierno de una sede episcopal inglesa.1
Este carácter fragmentario tiene una consecuencia importante: en la biografía de san Itamar es necesario distinguir entre lo que se afirma con base en testimonios antiguos y lo que pertenece a tradiciones posteriores (como catálogos de milagros o noticias devocionales). Por ello, en el retrato que sigue se subrayan con claridad los puntos mejor atestiguados y se evita añadir detalles que no consten en los datos aquí consignados.1

