Jerónimo Emiliani nació en Venecia en 1481, hijo de Angelo Emiliani y Eleonore Mauroceni1,2. Durante su juventud, llevó una vida despreocupada y sirvió en el ejército de la República de Venecia a principios del siglo XVI3,2. En 1508, defendió la fortaleza de Castelnuovo contra la Liga de Cambrai. Fue tomado prisionero y encadenado en un calabozo tras la caída de la ciudad1,2.
Fue durante este período de cautiverio que experimentó una profunda conversión. Se cuenta que fue liberado milagrosamente y, en cumplimiento de un voto, realizó una peregrinación al santuario de Nuestra Señora de Treviso, donde colgó sus grilletes como ofrenda votiva1,4,2,5. Este evento, ocurrido el 27 de septiembre de 1511, marcó un punto de inflexión en su vida, transformando su carácter y orientándolo completamente hacia Dios y el servicio a los demás4,5.
Después de su liberación, fue nombrado podestà de Castelnuovo, pero al poco tiempo regresó a Venecia para supervisar la educación de sus sobrinos huérfanos y dedicarse a estudios sacerdotales1,2,5. Fue ordenado sacerdote en 15181,2.

