Orígenes y educación en Stridon y Roma
Jerónimo nació en una familia cristiana en Estridón, una ciudad ubicada en lo que hoy es Croacia y Eslovenia, alrededor del 347 d.C.1 Desde una edad temprana, mostró una gran aptitud para el estudio. Aproximadamente a los quince años, se trasladó a Roma para perfeccionar su educación, donde estudió retórica y se sumergió en los clásicos latinos bajo la tutela de renombrados maestros2. Durante su estancia en Roma, fue bautizado alrededor del año 366 d.C., un evento que marcó un giro hacia una vida ascética y de devoción religiosa, a pesar de las tentaciones mundanas de su juventud1,3.
Viajes y primeras experiencias monásticas
Tras sus estudios en Roma, Jerónimo emprendió un largo viaje por la Galia, llegando a Tréveris, donde entró en contacto con el monacato oriental. Esta experiencia sembró en él un profundo deseo por la vida ascética2. Posteriormente, se unió a un grupo de fervorosos cristianos en Aquileya, que él mismo describió como un «coro de bienaventurados», iniciando un período de vida en común1,2.
Alrededor del año 373 d.C., Jerónimo partió hacia Oriente, estableciéndose en Antioquía, donde asistió a las conferencias de Apolinar de Laodicea, un exégeta destacado de la época3,4. Entre los años 374 y 379, se retiró al desierto de Calcis, al sur de Alepo, para vivir como ermitaño3,1. En este período de soledad y contemplación, profundizó en el estudio del griego y comenzó a aprender hebreo, una lengua que inicialmente le pareció «áspera y aspirada»1,2. La meditación, la soledad y el contacto con la Palabra de Dios fueron cruciales para la maduración de su sensibilidad cristiana, lamentando las indiscreciones de su juventud y confrontando el contraste entre la mentalidad pagana y la vida cristiana1.
