Ausencia de datos en los Evangelios canónicos
Los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan no ofrecen el nombre de los padres de María. Tampoco describen la infancia de la Virgen ni aportan una biografía de Joaquín. Esta sobriedad pertenece al modo en que los Evangelios presentan el misterio de Cristo: el centro de la revelación es Jesucristo, su encarnación, su predicación, su muerte y su resurrección.
La antigua tradición cristiana ya advertía contra una curiosidad excesiva acerca de cuestiones que los evangelistas no consideraron necesario transmitir, especialmente en relación con los padres de María. La tradición sobre Joaquín y Ana apareció muy pronto, pero su antigüedad no convierte automáticamente todos sus detalles narrativos en hechos históricamente demostrados.
El Protoevangelio de Santiago
La fuente más antigua relacionada con Joaquín es el llamado Protoevangelio de Santiago, una obra cristiana del siglo II, normalmente fechada hacia el año 150. El escrito presenta a Joaquín como un hombre rico que ofrecía dones abundantes a Dios y distribuía parte de sus bienes entre el pueblo. Una acusación contra su esterilidad le habría causado una profunda aflicción, después de la cual se retiró al desierto para ayunar y orar.
El mismo relato narra que Dios escuchó las súplicas de Joaquín y Ana. Un ángel anunció a Ana que concebiría una hija, mientras otro comunicó a Joaquín que su oración había sido atendida. El nacimiento de María aparece así como un don providencial y como una preparación para la misión única que Dios le confiaría.
El Protoevangelio de Santiago no forma parte de la Biblia. La Iglesia no le atribuye autoridad canónica ni lo considera una fuente inspirada. Su valor reside en que testimonia la antigüedad de determinadas expresiones de la piedad cristiana, especialmente la veneración de los padres de María y el interés por los años ocultos de la Madre de Dios.
Otros relatos apócrifos
La tradición medieval también recibió elementos del Evangelio de la Natividad de María y del Pseudo-Mateo. El primero relata que Joaquín acudió al Templo con una ofrenda y que un sacerdote rechazó sus dones por carecer de descendencia. El episodio refleja una mentalidad religiosa antigua que vinculaba la fecundidad con la bendición divina, aunque esa vinculación no constituye una enseñanza cristiana sobre la dignidad de las personas sin hijos.
Otro episodio presenta a Joaquín retirado en soledad, donde un ángel le anuncia que sus oraciones y sus obras de caridad han llegado ante Dios. La narración interpreta el nacimiento de María como una intervención providencial semejante a los nacimientos de Isaac, José, Sansón o Samuel, asociados en la Biblia a situaciones de esterilidad o dificultad.
Estos escritos contienen elementos legendarios, desarrollos teológicos y motivos inspirados en relatos bíblicos. La tradición católica puede valorarlos como testimonios de la piedad antigua, pero no debe tratarlos como crónicas históricas ni como fuentes equivalentes a los Evangelios canónicos. Una obra apócrifa puede conservar recuerdos tradicionales, pero su carácter no inspirado exige discernimiento y prudencia.