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San José Benito Cottolengo

[Profile on display] Saint Giuseppe Benedetto Cottolengo - Founder (cd_saints PK: saint_giuseppe_benedetto_cottolengo)

Giuseppe Benedetto Cottolengo
Ver información de la imagenSan José Benito Cottolengo, c. 1850. www.artepiemonte.it, Agostino Cottolengo, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreSan José Benito Cottolengo
CategoríaPersona
Nombre CompletoGiuseppe Benedetto Cottolengo
Cargo Eclesiásticocanónigo de la congregación de la Santísima Trinidad
Fecha de Nacimiento1786-05-03
Lugar de NacimientoBra
Fecha de Muerte1842-04-30
Lugar de MuerteChieri
Nacionalidad
  • Italia
  • italiana
CiudadTurín
Edad al Morir55 años
Estado de Vidasacerdote
Fecha de Beatificación29 de abril de 1917
Fecha de Canonización19 de marzo de 1934
Fecha de Celebración30 de abril
Personas relacionadas
TipoSanto, Piamonte

Tabla de contenido

San José Benito Cottolengo (Bra, 3 de mayo de 1786-Chieri, 30 de abril de 1842) fue un sacerdote católico italiano y fundador de la Pequeña Casa de la Divina Providencia, institución de Turín dedicada a acoger y atender a pobres, enfermos y personas abandonadas. Su obra unió la asistencia concreta a quienes quedaban fuera de otros recursos con una profunda confianza en la Providencia divina. La Iglesia católica lo canonizó en 1934 y celebra su memoria el 30 de abril.1,2

Vida

Infancia y vocación sacerdotal

Cottolengo nació en Bra, localidad del Piamonte, en una familia de doce hijos; seis de sus hermanos murieron durante la infancia. Desde niño mostró una especial preocupación por los pobres. La documentación de su canonización recoge un recuerdo familiar según el cual, con unos cinco años, dijo que, cuando fuese mayor, alojaría a pobres y enfermos en todas las habitaciones de la casa.1,3

Escogió el sacerdocio y recibió una formación marcada por la oración, la vida sacramental y la atención a los demás. Su juventud transcurrió durante las convulsiones políticas y sociales de la época napoleónica, que también afectaron a la vida religiosa. Ya sacerdote, adquirió fama como confesor y predicador en Turín, donde dirigió ejercicios espirituales y conferencias para estudiantes universitarios.1

A los 32 años fue nombrado canónigo de la congregación de la Santísima Trinidad, vinculada a la iglesia del Corpus Christi. Aunque desempeñaba con celo las funciones propias de su cargo, sentía inquietud por hallar una forma de servicio que respondiera de modo más directo a las necesidades de los pobres.1

El encuentro que orientó su misión

El 2 de septiembre de 1827, una familia francesa llegó a Turín en una diligencia. La madre, embarazada y con fiebre alta, no encontró acogida en los hospitales a los que acudió la familia. Trasladada a un alojamiento público, empeoró y murió acompañada por Cottolengo, que había acudido para asistirla espiritualmente.1,4

La muerte de la mujer y el desamparo de su familia llevaron al sacerdote a preguntarse qué podía hacer ante aquella situación. Después de rezar ante el Santísimo Sacramento, decidió poner sus capacidades al servicio de quienes carecían de atención. La biografía pontificia de 2010 resume el giro de aquel día con las palabras que Cottolengo dirigió a quienes se acercaron a la iglesia: «¡La gracia está hecha!». A partir de entonces, organizó iniciativas de ayuda para los más necesitados.1,4

La Pequeña Casa de la Divina Providencia

Fundación y desarrollo

Cottolengo inició una casa de acogida en Turín para enfermos pobres y personas que no encontraban lugar en otras instituciones. Las primeras dificultades fueron graves: la autoridad civil suprimió el establecimiento inicial y los enfermos tuvieron que dispersarse. El sacerdote transformó entonces la casa en un lugar de acogida para niños y jóvenes abandonados. Cuando el número de personas atendidas superó la capacidad del inmueble, buscó nuevas instalaciones en Valdocco, entonces en las afueras de Turín. La obra tomó el nombre de Pequeña Casa de la Divina Providencia, bajo el patrocinio de san Vicente de Paúl.5

El nombre expresaba tanto una convicción espiritual como una manera de organizar la asistencia: Cottolengo confiaba en que Dios sostendría la obra, pero esa confianza no le impidió actuar con iniciativa práctica. Puso en juego sus aptitudes económicas y organizativas, convocó a colaboradores y voluntarios y desarrolló espacios para atender distintas necesidades. La casa llegó a parecerse a un pequeño poblado, con edificios cuyos nombres -«Casa de la Fe», «Casa de la Esperanza» y «Casa de la Caridad»- recordaban las virtudes que inspiraban la labor.1,4

La atención no consistía solo en alojar a quienes sufrían pobreza o enfermedad. Cottolengo quiso crear comunidades en las que cada persona pudiera contribuir según sus posibilidades: unos trabajaban, otros rezaban, servían, enseñaban o administraban. Los enfermos y las personas sanas compartían la vida cotidiana, y la institución incorporó a sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos. Médicos y otros colaboradores también ayudaron en la atención a los enfermos.4,5

La obra acogió a personas con necesidades diversas y fue ampliando sus formas de asistencia. Juan Pablo II recordó que Cottolengo quiso recibir a enfermos a quienes otros hospitales no admitían, además de otras categorías de pobres y abandonados, y que aspiraba a ayudarles a avanzar hacia la salud y el trabajo cuando su situación lo permitiera. La acogida, por tanto, atendía tanto las necesidades materiales como la vida cristiana de quienes habitaban la casa.6

Confianza en la Providencia y trabajo cotidiano

La confianza en la Providencia divina fue el centro de la espiritualidad de Cottolengo. No la entendía como excusa para la inacción: la acompañó con trabajo, búsqueda de colaboradores y creación de comunidades adaptadas a las necesidades de las personas acogidas. En vez de hacer depender la obra de una única forma de ayuda, procuró que sus miembros sostuvieran juntos las tareas diarias y mantuvo la atención puesta en las necesidades que aparecían.1,4

Cottolengo se describía como «el trabajador de la Divina Providencia». Según la audiencia de Benedicto XVI dedicada a su figura, solía decir que no sabía por sí mismo lo que debía hacer, pero que la Providencia sí conocía su propósito y que a él le correspondía secundarlo. Esa expresión resume la relación entre humildad personal, disponibilidad y acción que caracterizó su servicio.4

También dio importancia a la oración contemplativa. Junto a las comunidades dedicadas al trabajo y la atención directa, fundó cinco monasterios de religiosas contemplativas y uno de ermitaños, que consideraba el «corazón» de la obra. Para formar a los sacerdotes vinculados a la institución, pensó además en un seminario propio. La Pequeña Casa combinó así asistencia, vida comunitaria, formación religiosa y contemplación.1,4

Muerte y canonización

Cottolengo murió en Chieri el 30 de abril de 1842, a los 55 años. En sus últimos momentos expresó su confianza en la misericordia de Dios y en la Providencia. Su fama de santidad creció tras su muerte, mientras la institución fundada por él continuaba su labor.1,2

La Iglesia reconoció la heroicidad de sus virtudes y examinó curaciones atribuidas a su intercesión durante el proceso de canonización. El papa Benedicto XV lo beatificó el 29 de abril de 1917. El 19 de marzo de 1934, el papa Pío XI lo canonizó en la basílica de San Pedro. Su festividad litúrgica corresponde al aniversario de su muerte, el 30 de abril.2,7

Legado

La Pequeña Casa de la Divina Providencia dio origen a una familia de comunidades religiosas y a una obra asistencial que continuó tras la muerte de su fundador. En 2002, Juan Pablo II describió el crecimiento de la institución y la colaboración de religiosos, sacerdotes, voluntarios y laicos en su labor. La expansión de la obra mantuvo como referencia la acogida de los pobres y de las personas que afrontaban abandono o enfermedad.6

La relevancia de Cottolengo para la tradición católica reside en la unión de la caridad cristiana con una respuesta organizada ante necesidades concretas. Su ejemplo presenta la confianza en Dios no como indiferencia ante el sufrimiento, sino como impulso para atender a quienes otros dejaban sin ayuda. Por ese motivo, su vida y su fundación quedaron asociadas a la práctica de la misericordia y al servicio de las personas más vulnerables.3,4

Citas y referencias

  1. Resumen biográfico, El Dicasterio para las Causas de los Santos. Giuseppe Benedetto Cottolengo (1786-1842) - Biografía, 1 (1934). 2 3 4 5 6 7 8 9 10
  2. Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Fascículo 5, abril, 1934, 47 (1934). 2 3
  3. Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Fascículo 7, junio, 1935, 12 (1935). 2
  4. San Leonardo Murialdo y san José Benito Cottolengo, papa Benedicto XVI. Audiencia general del 28 de abril de 2010: San Leonardo Murialdo y san José Benito Cottolengo, 1 (2010). 2 3 4 5 6 7 8
  5. Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Fascículo 5, abril, 1934, 46 (1934). 2
  6. Papa Juan Pablo II. Mensaje a la Sociedad de Sacerdotes de San José Benito Cottolengo (2 de septiembre de 2002) - Discurso, 1 (2002). 2
  7. Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Fascículo 5, mayo, 1917, 15 (1917).
Modificado el 23 de octubre de 2026 • FideScore™ 8.92 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/9bzn5qzb7

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