Infancia y familia
Juan García Jijón -nombre recibido en el bautismo- nació en Almodóvar del Campo, en la actual provincia de Ciudad Real, dentro de una familia cristiana. Fue el quinto de ocho hermanos, hijos de Marcos García Jijón e Isabel López Rico. La localidad pertenecía entonces al ámbito de la diócesis de Toledo y contaba con una notable tradición religiosa, vinculada también a san Juan de Ávila, nacido en la misma población.1,2
La tradición hagiográfica presenta su infancia como un periodo de temprana inclinación a la piedad, la castidad y la vida de oración. Algunos relatos sitúan a los nueve años el propósito de consagrar su castidad a Dios y a los once su primera comunión. Estos datos forman parte de la narración tradicional de su vida y conviene distinguirlos de los elementos biográficos documentados con mayor precisión, como su nacimiento, su ingreso en la Orden Trinitaria y su actividad reformadora.2
Relación con santa Teresa de Jesús
La tradición relaciona la juventud de Juan Bautista con santa Teresa de Jesús. Teresa visitó Almodóvar del Campo cuando él tenía quince años y se alojó en la casa de su familia. La proximidad entre ambos forma parte de la memoria espiritual de la reforma católica española, aunque los relatos hagiográficos posteriores atribuyeron a aquel encuentro un alcance profético que no puede equipararse sin más a un dato histórico comprobado.1,2
La relación resulta significativa por el contexto común de renovación religiosa. Teresa impulsaba la reforma del Carmelo; Juan Bautista, años después, promovería la restauración de la observancia primitiva en la Orden Trinitaria. Ambos pertenecieron, por tanto, al amplio movimiento de reforma espiritual que atravesó la Iglesia española entre los siglos XVI y XVII.
Ingreso en la Orden Trinitaria
Juan Bautista vistió el hábito trinitario a los diecinueve años. La Orden de la Santísima Trinidad había sido fundada a finales del siglo XII por san Juan de Mata con una finalidad centrada en el culto a la Trinidad y en la redención de cautivos. Juan Bautista ingresó en el convento trinitario de Toledo y adoptó el nombre religioso de Juan Bautista de la Concepción. Profesó solemnemente en 1581.3,2
Durante su formación estudió filosofía y teología. La preparación académica incluyó el conocimiento de la Sagrada Escritura, los Padres de la Iglesia y los autores eclesiásticos. Esta formación alimentó posteriormente su predicación y sus escritos espirituales. La espiritualidad trinitaria no quedó para él reducida a una devoción abstracta: la contemplación del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo orientó su vida religiosa y su comprensión de la misión de la Orden.4,2
Fue ordenado sacerdote en 1585. Como predicador, destacó por la unión entre la sólida formación teológica, la exhortación moral y la llamada a una conversión interior efectiva. Su ideal religioso incorporaba la piedad eucarística y mariana, la meditación de la vida de los santos y la práctica de la austeridad.3,4



