Origen y formación cristiana
San Juan nació en Harpham, en el condado de Yorkshire, en el entorno del que más tarde surgiría la localidad de Beverley. En su juventud quedó bajo el cuidado de san Teodoro de Canterbury, quien supervisó su educación. Consta además que se le atribuye a Teodoro el haberle dado el nombre de Juan.1
La tradición lo sitúa en la corriente monástica benedictina: llegó a ser miembro del Orden benedictino y, durante un tiempo, vivió como monje en el monasterio de san Hilda en Streaneshaleh (Whitby). En esa etapa se forjaron su disciplina espiritual y su familiaridad con la vida monástica, marco desde el cual después ejercería su ministerio episcopal.1,3
Reconocimiento como predicador y maestro de la Escritura
En su itinerario espiritual, Juan fue ganando notoriedad como predicador y como hombre de notable erudición en la explicación de la Sagrada Escritura. Su figura se presenta unida a la predicación eficaz y al cultivo intelectual orientado a la formación del pueblo y del clero.1
En este punto, el testimonio de la tradición resalta que su actividad no se limitaba al púlpito: atendía la enseñanza y la formación, lo cual explica que, ya como obispo, mantuviera un cuidado particular por el entrenamiento de estudiantes.1
