Origen familiar y educación
Juan Ogilvie nació en Escocia, probablemente en la región de Banffshire, en el seno de una familia noble vinculada a la casa de Drum-na-Keith. Su familia reflejaba la división religiosa de la Escocia de su tiempo: algunos de sus miembros permanecían vinculados a la fe católica, mientras otros habían adoptado el calvinismo. Su padre educó a Juan conforme a la confesión reformada y lo envió al continente europeo cuando todavía era adolescente.1
Durante su estancia en Europa conoció las controversias entre católicos y reformados, que ocupaban un lugar central en la vida intelectual y religiosa de finales del siglo XVI. El contacto con profesores y estudiosos de distintas confesiones le llevó a reconsiderar la tradición en la que había sido educado. La unidad visible de la Iglesia católica, su continuidad histórica y el testimonio de los mártires influyeron decisivamente en su conversión.1
En 1596, cuando tenía aproximadamente diecisiete años, fue recibido en la Iglesia católica en el Colegio Escocés de Lovaina. La memoria de los mártires católicos tuvo para él un significado particular: Ogilvie deseaba pertenecer a la Iglesia por cuya fe muchos cristianos habían entregado la vida.1
Formación religiosa
Tras su conversión, estudió en varios centros del continente. Durante un periodo permaneció junto a los benedictinos escoceses de Ratisbona, donde recibió formación en artes. Más tarde ingresó en el ambiente académico de los jesuitas en Olomouc, territorio perteneciente entonces a la monarquía de los Habsburgo. Allí nació su vocación a la Compañía de Jesús.1
Una epidemia obligó a cerrar temporalmente el colegio de Olomouc. Ogilvie siguió a sus superiores hasta Viena y consiguió iniciar el noviciado en Brno. Durante aproximadamente una década recibió formación intelectual, espiritual y pastoral en distintos centros de la provincia jesuita de Austria, entre ellos Olomouc, Graz y Viena. La disciplina jesuita, el estudio de la teología y la práctica de la obediencia prepararon su futura misión.1
Después pasó a la provincia francesa de la Compañía de Jesús. Fue ordenado sacerdote en Francia, en torno a 1610 según las fuentes biográficas tradicionales, aunque algunos documentos del proceso presentan cronologías diferentes. La documentación pontificia relativa a su causa confirma que recibió el sacerdocio como religioso profeso de la Compañía de Jesús antes de regresar clandestinamente a Escocia.2,3



