La biografía tradicional muestra que, a los trece años, Ogilvie fue enviado a estudiar fuera, donde la controversia religiosa ocupaba un lugar destacado en la vida intelectual de la época. En ese marco, el joven confrontó argumentos católicos y reformados, y fue madurando una decisión interior.
Se menciona su paso por textos bíblicos que orientaron su reflexión hacia la universalidad de la voluntad salvífica de Dios y hacia el consuelo para quienes sufren. A partir de esa búsqueda, comenzó a percibir la continuidad de la fe y la unidad característica de la Iglesia católica frente a la «novedad» de las doctrinas reformadas, según el relato tradicional de su proceso de conversión.
Finalmente, se indica que tomó la decisión de hacerse católico y fue recibido en la Iglesia en el Colegio de los Escoceses en Lovaina en 1596, con diecisiete años.