Defensa doctrinal: Trinidad e Encarnación
La tradición doctrinal atribuida a Julián incluye textos de gran densidad teológica. En el Enchiridion Symbolorum se recoge una «Protestación» sobre la Trinidad y la Encarnación, procedente del Liber responsionis o Apologia de Julián, arzobispo de Toledo.
Esto permite afirmar, con base documental, que su producción se orienta a la confesión explícita de los misterios centrales de la fe cristiana: el Dios trinitario y la Encarnación del Verbo.
Obras atribuidas: controversia, liturgia y escatología
Se presenta a Julián como un autor prolífico: se indica que fue un escritor «voluminoso», y se mencionan obras concretas que configuran varias dimensiones de su ministerio intelectual. Entre ellas aparecen:
una revisión litúrgica de la tradición hispana (revisión de la liturgia mozárabe);
un libro contra los judíos;
y tres libros de los «Prognostics», tratados en los que se discute la muerte y el estado del alma tras la muerte.
En los Prognostics, se atribuye a Julián una enseñanza con profundidad espiritual: afirma que el amor y el deseo de estar unidos a Dios son suficientes para extinguir en el creyente el temor natural a la muerte. Además, se recoge la convicción de que los bienaventurados en el cielo ruegan por nosotros y desean nuestra felicidad, con un conocimiento ligado a Dios y, en parte, a través de los ángeles como mensajeros de Dios.
Esta combinación —doctrina y exhortación espiritual— es coherente con su perfil de pastor-teólogo: no se limita a afirmar ideas, sino que busca orientar la vida cristiana ante los momentos decisivos.