El pontificado de León I (440-461), uno de los más largos de la antigüedad cristiana, coincidió con la desintegración del Imperio romano de Occidente y graves controversias doctrinales en Oriente. León ejerció un magisterio firme, pastoral incansable y diplomacia audaz, elevando el prestigio de la Sede romana.,
Defensa de la ortodoxia doctrinal
León combatió múltiples herejías con vigor. En Roma, erradicó el maniqueísmo, ordenando la destrucción de sus escritos y la excomunión de sus adeptos. Apoyó al obispo de Aquilea contra el pelagianismo renaciente y respondió al obispo Turibio de Astorga sobre el priscilianismo en Hispania, refutando sus errores sobre el fatalismo, la astrología y la maldad de la materia, y convocando un concilio provincial.
Su intervención fue clave en Oriente. Tras el Concilio de Éfeso (449), calificado por él como «concilio ladrón» por respaldar al monofisita Dioscoro de Alejandría, León defendió a Flaviano de Constantinopla, depuesto injustamente. Su Carta dogmática a Flaviano (el Tomo de León, 13 de junio de 449) expuso la doctrina de las dos naturalezas en Cristo —divina y humana— unidas en una sola persona sin confusión ni separación, rechazando nestorianismo y eutiquianismo. En el Concilio de Calcedonia (451), los obispos exclamaron: «Pedro ha hablado por León», adoptando el Tomo como norma de fe.,,
León rechazó inicialmente el canon 28 de Calcedonia, que elevaba Constantinopla sobre otras sedes orientales, priorizando la primacía petrina y la tradición nicena.
Acción pastoral y disciplina eclesial
León reorganizó la Iglesia en Galia, limitando los excesos de Hilari de Arlés, restaurando privilegios a la sede de Viena y confirmando el vicariato de Tesalónica sobre Iliria, siempre recordando el derecho de apelación a Roma.,
Promovió la caridad, la limosna y la corrección fraterna en sus 96 sermones, dirigidos principalmente a los romanos para hacer de Roma modelo de vida cristiana. Insistió en la encarnación, la natividad y la Pascua, integrando doctrina y moral.,
En liturgia, compuso oraciones del Sacramentario Leonino, fomentando la unidad del culto.
Diplomacia frente a las invasiones bárbaras
En 452, León, con una delegación romana, enfrentó a Atila el Huno en el río Mincio (cerca de Mantua), persuadiéndolo de retirarse sin saquear Roma, salvando Italia.,,
En 455, negoció con Genserico de los vándalos, que saquearon Roma durante dos semanas pero respetaron las basílicas de San Pedro, San Pablo y San Juan, evitando incendios y matanzas masivas. León organizó la asistencia a cautivos y reparó daños eclesiales.,
Estas acciones, desarmado solo con su autoridad apostólica, simbolizan el rol pacifico del papado.