Se sabe muy poco sobre la vida de San Liborio, aparte de que fue obispo de Le Mans, una diócesis en la actual Francia, durante el siglo IV1. Se estima que ejerció su episcopado durante casi cincuenta años1. San Martín de Tours, una figura prominente de la época, estuvo presente en su funeral, lo que subraya la importancia de Liborio en la Iglesia de su tiempo1,2.
La diócesis de Le Mans tiene una historia antigua y compleja, con discusiones académicas sobre la cronología de sus primeros obispos3. Los «Actus Pontificum Cenomannis in urbe degentium,» compilados durante el episcopado de Aldrico (832-857), mencionan a Liborio como sucesor de Pavacio, ubicándolo en la época del emperador Valentiniano (364-375)3. Sin embargo, la fiabilidad de estos documentos es objeto de debate, y algunos estudiosos, como Monseñor Duchesne, consideran que el primer obispo de Le Mans cuya episcopado puede datarse con certeza es Victurio, en el siglo V3. A pesar de estas incertidumbres cronológicas, la existencia de San Liborio como obispo de Le Mans en el siglo IV es generalmente aceptada1.
