La hagiografía tradicional identifica a este santo como Lobo (en francés Loup), un nombre que proviene del término latino lupus. La Iglesia lo venera como obispo, y la memoria litúrgica lo sitúa el 22 de mayo.
En distintos ámbitos históricos aparece también el uso de otros nombres o grafías cercanas, y conviene distinguirlo de otros personajes históricos que recibieron el nombre latino Lupus. Un ejemplo frecuente de confusión afecta a un autor benedictino llamado Lupo de Ferrières (con el sobrenombre Servatus), que vivió en época carolingia; ese personaje no pertenece a la misma tradición biográfica que acompaña al obispo de Troya.1


