Giulio Cesare Russo nació el 22 de julio de 1559 en Brindisi, en el Reino de Nápoles, de una familia veneciana acomodada. Sus padres, Guglielmo de Rossi (o Russi) y Elisabetta Masella, eran cristianos ejemplares que fomentaron en él una piedad precoz. Desde niño mostró signos de vocación religiosa: a los seis años ya pronunciaba sermones breves sobre el Niño Jesús durante las fiestas navideñas, según la costumbre italiana.1
Quedó huérfano de padre a los doce años y su madre lo confió a los frailes conventuales de Brindisi para su educación. Posteriormente, se trasladó a Venecia con su madre, donde estudió con los clérigos de San Marcos bajo la tutela de un tío. Allí conoció a los capuchinos, rama reformada de los franciscanos que impulsaban la renovación espiritual post-Trento.2,3

