Las lenguas originales
Lorenzo de Brindisi poseía un conocimiento excepcional de las lenguas necesarias para el estudio bíblico y el diálogo teológico. Dominaba el italiano y el latín, y aprendió griego, hebreo y siríaco; también conocía el francés y el alemán. Otras formulaciones pontificias aluden además a su dominio del caldeo o arameo.,
Su competencia lingüística tenía una finalidad pastoral y científica. Le permitía acceder a los textos bíblicos en sus lenguas originales, comparar interpretaciones, dialogar con estudiosos judíos y predicar ante comunidades de diferentes regiones europeas.
La tradición pontificia recuerda que su conocimiento del hebreo alcanzó tal nivel que algunos judíos que lo escuchaban llegaron a considerarlo un hombre formado dentro de su propia tradición. Esta valoración refleja la excepcionalidad de su preparación filológica, aunque debe entenderse dentro del lenguaje laudatorio propio de los documentos hagiográficos y pontificios.
Exégesis católica
La erudición bíblica de Lorenzo no consistía en aplicar un método puramente histórico o filológico separado de la fe de la Iglesia. Su trabajo reconciliaba el estudio de las lenguas originales con la lectura patrística y con la interpretación doctrinal católica.
Conocía profundamente la Biblia y la literatura rabínica, además de la teología de los Padres de la Iglesia. Desde esa base, explicaba la doctrina católica mostrando su fundamento bíblico y su continuidad con la Tradición.
Su modo de interpretar la Escritura integraba tres niveles:
- El sentido textual, atendiendo a las palabras y lenguas originales.
- La interpretación teológica, vinculada al conjunto de la revelación cristiana.
- La recepción eclesial, especialmente en la enseñanza de los Padres y en la doctrina definida por la Iglesia.
Este equilibrio explica su valor como exegeta católico. Lorenzo no enfrentaba filología y Tradición, sino que utilizaba el conocimiento filológico para comprender mejor el texto y la Tradición para situarlo dentro de la fe apostólica.
Defensa doctrinal frente a la Reforma
En sus controversias con los seguidores de la Reforma, Lorenzo trató cuestiones como el primado de Pedro y de sus sucesores, el origen divino del episcopado, la justificación como transformación interior del ser humano y la necesidad de las buenas obras para la salvación.
Su método consistía en presentar los argumentos con claridad y serenidad, recurriendo a la Escritura y a los Padres. No limitaba la defensa católica a la autoridad institucional, sino que mostraba la coherencia bíblica, histórica y teológica de la doctrina de la Iglesia.