Lorenzo Giustiniani nació en Venecia, en torno al año 1381, dentro de una familia de la aristocracia urbana. Su madre, mujer piadosa, sembró en él las primeras motivaciones hacia una vida devota.,
Entre los rasgos narrados en sus biografías se menciona una experiencia espiritual intensa: una visión de la «Sabiduría eterna», que aparece como punto de partida para su decisión de orientarse a una vida de entrega ascética.
Entrada en la comunidad de San Giorgio en Alga
Hacia los años juveniles, Lorenzo ingresó en el entorno monástico-canónico de San Giorgio en Alga, en las cercanías de Venecia. Concretamente, se lo sitúa entrando en el monasterio de los Canónigos Regulares de san Agustín en la isla de Alga.,
La vida que comenzó allí se describe como una combinación de pobreza, mortificación y fervor en la oración, impresionando aun en su juventud a los que lo conocían.,
Además, las fuentes subrayan la eficacia de su ejemplo: no solo «hablaba» de reforma, sino que la encarnaba. En este sentido, su predicación tuvo un componente realista y práctico, unido a su disposición a «recibir también el desprecio», es decir, a asumir el costo de una vida evangélica auténtica, no meramente teórica.