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San Lucas Evangelista

San Lucas Evangelista fue discípulo y colaborador de san Pablo, médico de profesión y autor del Evangelio según san Lucas y de los Hechos de los Apóstoles. La tradición cristiana antigua lo vincula con Antioquía de Siria, y la liturgia católica celebra su memoria el 18 de octubre. Su obra presenta la historia de Jesús y el nacimiento de la Iglesia como un único designio de salvación, guiado por el Espíritu Santo y abierto a todos los pueblos.1,2

Grandes Heures Anne de Bretagne Saint Luc
Ver información de la imagenLucas el Evangelista, miniatura de la Grandes Heures de Ana de Bretaña, reina consorte de Francia (1477-1514), c. 2013. Biblioteca Nacional de Francia, Jean Bourdichon, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreSan Lucas Evangelista
CategoríaPersona
DescripciónDiscípulo y colaborador de san Pablo, médico, autor del Evangelio según San Lucas y de los Hechos de los Apóstoles
Lugar de NacimientoAntioquía de Siria
Lugar de MuerteBeocia, Grecia
SexoMasculino
AtributosToro o buey alado
Fecha de Celebración18 de octubre
TipoSanto
Ubicación ActualBasílica de Santa Justina, Padua

Tabla de contenido

Identidad y nombre

El nombre Lucas probablemente procede de Lucanus, un nombre latino extendido en la Antigüedad. El autor del tercer Evangelio no ofrece datos autobiográficos directos, pero la tradición eclesial lo identifica con el compañero de san Pablo llamado «Lucas» en las cartas paulinas.3

San Pablo lo llama «el médico amado» en la carta a los Colosenses y afirma, en la segunda carta a Timoteo, que Lucas permaneció junto a él cuando otros colaboradores se habían marchado. La tradición identifica a este compañero con el autor del Evangelio y de los Hechos.3,4

Lucas no pertenecía al grupo de los Doce Apóstoles. La tradición patrística tampoco lo considera uno de los Setenta y dos discípulos enviados por Jesús. La carta a los Colosenses lo distingue de los cristianos procedentes del judaísmo, y su dominio del griego confirma su formación en un ambiente helénico.3

Origen antioqueno

La tradición de Antioquía de Siria

La tradición patrística sitúa de manera prácticamente unánime el origen de Lucas en Antioquía de Siria, una de las ciudades más importantes del cristianismo apostólico. Eusebio de Cesarea lo presenta como antioqueno y médico, íntimamente relacionado con san Pablo y familiarizado con los demás apóstoles. San Jerónimo mantiene la misma identificación.1,4

Antioquía ocupaba un lugar decisivo en la expansión de la Iglesia primitiva. Allí convivían comunidades de origen judío y pagano, y desde allí partieron iniciativas misioneras hacia el mundo grecorromano. Los Hechos conceden una atención particular a Antioquía y a su comunidad cristiana, circunstancia que armoniza con el origen antioqueno atribuido tradicionalmente a Lucas.3,5

Formación y profesión médica

Lucas ejerció la medicina antes o durante su colaboración apostólica. La formación médica de aquella época exigía una educación amplia, y su obra demuestra un dominio notable de la lengua griega y una capacidad literaria superior a la de muchos escritores cristianos de su tiempo. Algunos rasgos de su vocabulario reflejan además familiaridad con la terminología médica.3,4

La Iglesia ha contemplado tradicionalmente en Lucas la unión de dos dimensiones: la atención del médico hacia el sufrimiento humano y el anuncio de Cristo como Salvador y médico de la humanidad. Esta relación explica también la antigua asociación del evangelista con médicos, cirujanos y otros profesionales sanitarios.

Lucas, compañero de san Pablo

Las secciones «nosotros» de los Hechos

Lucas aparece explícitamente en las cartas de san Pablo, pero los Hechos parecen incorporar también recuerdos personales del autor mediante las llamadas secciones «nosotros». En esos pasajes, el narrador cambia de la tercera persona a la primera del plural y acompaña a Pablo en determinados viajes misioneros.

La primera de estas secciones aparece en el contexto de la llegada de Pablo a Tróade. A partir de allí, el relato conserva el punto de vista de un colaborador que participó en algunos desplazamientos y conoció directamente diversos acontecimientos de la misión paulina. Eusebio y san Jerónimo entendieron que los Hechos procedían, al menos en parte, de la experiencia personal de Lucas.3,1,4

Lucas acompañó a Pablo durante etapas decisivas de su apostolado. El testimonio más tardío de la segunda carta a Timoteo lo presenta junto al Apóstol en sus últimos días: «Solo Lucas está conmigo». Esta noticia ofrece el fundamento neotestamentario para la imagen tradicional de Lucas como colaborador fiel hasta el final.3,4

El Lucas histórico y el autor inspirado

Conviene distinguir dos perspectivas relacionadas, pero no idénticas:

  • El Lucas histórico fue un cristiano de origen antioqueno, médico y compañero de san Pablo.
  • El Lucas evangelista es el autor teológico que compuso, bajo la inspiración del Espíritu Santo, el tercer Evangelio y los Hechos de los Apóstoles.

La identificación tradicional une ambas figuras, pero cada una pertenece a un plano distinto. El compañero de Pablo forma parte de la historia de la Iglesia apostólica; el autor del Evangelio organiza los testimonios recibidos, selecciona los acontecimientos y los interpreta dentro del designio de la salvación.

Lucas explica en el prólogo de su Evangelio que ha investigado cuidadosamente los acontecimientos, recurriendo a quienes fueron desde el principio testigos oculares y servidores de la Palabra. Su trabajo combina, por tanto, investigación histórica, composición literaria, finalidad catequética y fe eclesial.1,6

La inspiración divina no elimina la actividad humana del evangelista. Lucas escribe con sus conocimientos, su estilo, sus fuentes, su sensibilidad cultural y su experiencia misionera; al mismo tiempo, la Iglesia reconoce que Dios actúa mediante esa actividad humana para comunicar fielmente la verdad salvífica. La tradición cristiana antigua describió sus dos libros como testimonios de una sabiduría espiritual recibida de los apóstoles.1

Autor del tercer Evangelio y de los Hechos

La tradición eclesial atribuye a Lucas dos obras estrechamente vinculadas:

  1. El Evangelio según san Lucas, dedicado a la vida, la enseñanza, la pasión, la muerte y la resurrección de Jesucristo.
  2. Los Hechos de los Apóstoles, continuación narrativa que relata el nacimiento y la expansión de la Iglesia desde Jerusalén hasta Roma.

Ambos escritos forman una unidad literaria y teológica. El Evangelio conduce hacia Jerusalén, lugar de la pasión y la resurrección; los Hechos parten de Jerusalén y narran la propagación de la Palabra hasta los confines del mundo.4,7,5

San Jerónimo afirmaba que Lucas compuso los Hechos hasta la llegada de Pablo a Roma y que el relato alcanzaba los primeros años de la presencia del Apóstol en aquella ciudad. La tradición antigua consideró así los Hechos como una historia de la Iglesia apostólica estrechamente relacionada con la misión paulina.4

Estructura literaria de las obras lucanas

El prólogo y la investigación histórica

Lucas comienza su Evangelio con un prólogo dirigido a un destinatario llamado Teófilo. Expone allí un método: recoger la tradición transmitida por los testigos, investigar los acontecimientos desde sus orígenes y ofrecer un relato ordenado que permita reconocer la solidez de la enseñanza cristiana.1,6,7

El prólogo revela una concepción elevada de la escritura cristiana. Lucas no presenta una colección desordenada de recuerdos, sino una narración articulada, orientada a la catequesis y al fortalecimiento de la fe. Su interés histórico y su finalidad teológica no compiten entre sí: la historia de Jesús constituye el fundamento de la fe de la Iglesia.

El Evangelio de la infancia

Los dos primeros capítulos narran los nacimientos de Juan el Bautista y de Jesús, la anunciación a María, la visita de María a Isabel, el nacimiento de Cristo, la adoración de los pastores y la presentación de Jesús en el templo.

Lucas integra estos episodios dentro de la historia de Israel y los relaciona con las promesas del Antiguo Testamento. María ocupa un lugar especialmente relevante: aparece como testigo de acontecimientos que conserva y medita en su corazón. El relato contempla los hechos desde una proximidad singular a la Madre del Señor.6,8

En estos capítulos aparecen varios cánticos fundamentales de la tradición cristiana:

Estos himnos interpretan teológicamente los acontecimientos y muestran que la venida de Cristo cumple las promesas hechas a Israel.

La actividad de Jesús en Galilea

Después del ministerio de Juan el Bautista y de las tentaciones en el desierto, Lucas presenta la actividad pública de Jesús, especialmente en Galilea. La predicación de Nazaret funciona como un programa teológico: Jesús anuncia la liberación de los pobres, la misericordia de Dios y el cumplimiento de las promesas proféticas.

El Evangelio concede gran atención a los pobres, los pecadores, las mujeres, los extranjeros, los enfermos y todos aquellos que necesitan la misericordia divina. Lucas presenta a Jesús como el Salvador que busca al perdido y restaura la dignidad de quienes viven al margen.

El viaje a Jerusalén

El viaje a Jerusalén constituye el eje central de la estructura literaria del tercer Evangelio. Lucas introduce este giro decisivo cuando Jesús emprende resueltamente el camino hacia la ciudad santa. Desde ese momento, el desplazamiento geográfico se convierte también en un itinerario espiritual y teológico.5

Jerusalén concentra varios acontecimientos esenciales:

  • Allí culmina la misión terrena de Jesús.
  • Allí tienen lugar la pasión y la muerte.
  • Allí acontece la resurrección.
  • Allí reciben los discípulos el mandato de ser testigos.
  • Desde allí comienza la misión de la Iglesia.

Durante el camino, Lucas reúne numerosas parábolas y enseñanzas propias, entre ellas las del buen samaritano, el hijo pródigo, el rico insensato, el juez injusto y el fariseo y el publicano. El camino hacia Jerusalén se convierte así en una escuela de discipulado: seguir a Jesús implica conversión, misericordia, oración, desprendimiento y confianza en Dios.

Jerusalén y los Hechos de los Apóstoles

Los Hechos continúan la dinámica del Evangelio. El Espíritu Santo desciende sobre los discípulos en Jerusalén, y la Iglesia inicia desde allí su misión. La Palabra alcanza Judea, Samaría y, progresivamente, el mundo pagano.7,5

La expansión geográfica expresa una verdad teológica: la salvación ofrecida en Cristo nace en Israel, cumple las promesas hechas al pueblo de la alianza y llega después a todas las naciones. Lucas no presenta la misión a los gentiles como una ruptura arbitraria, sino como el desarrollo del plan de Dios.

Rasgos teológicos del Evangelio de Lucas

Jesucristo, Salvador universal

Lucas presenta a Jesús como el Salvador enviado por Dios para todos los pueblos. La dimensión universal aparece desde el comienzo en el anuncio de Simeón, en la genealogía que remonta hasta Adán y en la misión confiada a los discípulos.

La salvación no queda reservada a un grupo étnico, social o religioso. Cristo acoge a los pecadores, cura a los enfermos, perdona a los enemigos y ofrece misericordia incluso en la cruz. La apertura a los gentiles alcanza su desarrollo pleno en los Hechos.2,5

La misericordia

La misericordia constituye uno de los temas más característicos de la obra lucana. Las parábolas de la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo perdido muestran la alegría de Dios ante la conversión del pecador.

Lucas también presenta la conversión de Zaqueo, el perdón concedido a la mujer pecadora, la acogida del buen ladrón y la súplica de Jesús por quienes lo crucifican. La misericordia no significa indiferencia ante el pecado, sino iniciativa amorosa de Dios que busca restaurar al ser humano.

La oración y el Espíritu Santo

Lucas muestra a Jesús orando en momentos decisivos: antes de elegir a los Doce, en la transfiguración, en Getsemaní y en la cruz. También transmite enseñanzas importantes sobre la perseverancia en la oración.

El Espíritu Santo ocupa un lugar central. Actúa en la concepción de Jesús, guía su misión, inspira a los profetas y sostiene a la Iglesia naciente. En los Hechos, Pentecostés manifiesta que el Espíritu reúne a personas de lenguas y culturas diversas en una misma fe.5

Los pobres y los excluidos

Lucas presta una atención singular a los pobres y a quienes viven en situaciones de marginación. Las bienaventuranzas dirigidas a los pobres, el contraste entre el rico y Lázaro, y las advertencias contra la avaricia forman parte de una enseñanza coherente sobre el uso cristiano de los bienes.

La pobreza evangélica no aparece como una simple condición económica, sino como una actitud de dependencia de Dios y de solidaridad con el necesitado. Los Hechos muestran a la primera comunidad cristiana compartiendo los bienes y atendiendo a los miembros más vulnerables.5

La presencia de las mujeres

El Evangelio de Lucas concede una importancia especial a las mujeres que acompañan a Jesús y colaboran con su misión. María, Isabel, Ana, Marta, María Magdalena, Juana y otras discípulas aparecen como testigos, servidoras y receptoras de la acción salvadora de Dios.

Esta atención forma parte de la visión lucana de una salvación que restituye dignidad a todos y reúne en la comunidad cristiana a personas procedentes de condiciones muy diversas.

Lucas en la tradición de la Iglesia

Muerte y sepultura

Los datos sobre los últimos años de Lucas no poseen la misma certeza que los testimonios neotestamentarios sobre su relación con Pablo. Una tradición antigua y extendida sitúa su muerte en Beocia, en Grecia, y afirma que murió a una edad avanzada. Otras tradiciones difieren acerca de su martirio, por lo que la Iglesia no cuenta con una tradición unánime sobre las circunstancias exactas de su muerte.9

Según testimonios antiguos, sus restos fueron trasladados desde Tebas a Constantinopla y, posteriormente, a Padua. La veneración de sus reliquias en la basílica de Santa Justina forma parte de la tradición histórica y devocional de esa ciudad.4,10

Símbolo del toro

La iconografía cristiana representa a Lucas mediante un toro o buey alado, uno de los cuatro seres vivientes relacionados con los evangelistas. La tradición vinculó este símbolo con el carácter sacrificial de los primeros capítulos de su Evangelio y con la presentación de Cristo como sacerdote y víctima.9

Patronazgo artístico

Desde la Antigüedad tardía, una tradición atribuyó a Lucas la realización de retratos de la Virgen María. La tradición carece de confirmación histórica concluyente, pero influyó profundamente en la piedad y en el arte cristianos. Por este motivo, Lucas llegó a ser considerado patrón de los pintores y quedó asociado a la representación de la Virgen y del Niño Jesús.9,11

La relación entre Lucas y los artistas posee también un sentido espiritual: el evangelista hizo visible, mediante la palabra, la humanidad de Cristo, la compasión de María y el rostro misericordioso de Dios.

Fiesta litúrgica

La Iglesia católica celebra la fiesta de San Lucas Evangelista el 18 de octubre. El Martirologio Romano lo presenta como médico, compañero muy querido de san Pablo y autor del Evangelio que ordenó cuidadosamente los acontecimientos de la vida y la enseñanza de Jesús. También le atribuye el relato de los comienzos de la Iglesia en los Hechos de los Apóstoles.2

Legado espiritual

El legado de san Lucas reúne tres dimensiones inseparables:

  1. La fidelidad histórica, porque recoge el testimonio de quienes vieron y escucharon a Jesús.
  2. La profundidad teológica, porque interpreta los acontecimientos como cumplimiento del plan salvador de Dios.
  3. La apertura misionera, porque muestra cómo el Evangelio parte de Jerusalén y alcanza a todas las naciones.

Lucas enseña que la fe cristiana nace de acontecimientos reales, alcanza su plenitud en Cristo y continúa en la vida de la Iglesia mediante la acción del Espíritu Santo. Su Evangelio invita a recorrer con Jesús el camino de la conversión hacia Jerusalén; los Hechos animan a prolongar ese camino hasta los confines del mundo.

Citas y referencias

  1. Los primeros sucesores de los apóstoles, Eusebio de Cesarea. Historia eclesiástica (Eusebio de Cesarea), Libro III, Capítulo 4, 7 (325). 2 3 4 5 6
  2. B18 de octubre, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Martyrologio Romano (2004), 18 de octubre (2004). 2 3
  3. Evangelio de san Lucas. Catholic Encyclopedia, Evangelio de San Lucas (1913). 2 3 4 5 6 7
  4. Lucas, Eusebio Sophronio Jerónimo (Jerónimo de Estridón o San Jerónimo). De Viris Illustribus (Sobre hombres ilustres), 7. 2 3 4 5 6 7 8
  5. A. Los testimonios sucesivos de los escritos bíblicos - IV. Unidad y diversidad en los evangelios sinópticos y en los actos, Pontifical Biblical Commission. Unidad y diversidad en la Iglesia, IV.3 (1988). 2 3 4 5 6 7
  6. G. Aranda-Pérez. Los evangelios de la infancia de Jesús, 25 (1978). 2 3
  7. Denis Farkasfalvy, O.Cist. Fundamentos bíblicos para una teología de la inspiración, 16 (2006). 2 3
  8. G. Aranda-Pérez. Los evangelios de la infancia de Jesús, 37 (1978).
  9. San Justo de Beauvais, mártir (fecha desconocida), Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen IV, 147 (1990). 2 3
  10. Papa Juan Pablo II. Mensaje con motivo de la fiesta de San Lucas (17 de octubre de 2000) - Discurso, 1 (2000).
  11. Pintores - Lucas el evangelista, Magisterium AI. Santos patronos en la Iglesia Católica, Pintores (2024).
Modificado el 17 de septiembre de 2026 • FideScore™ 9.89 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/xw4xj7v03

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