Justicia y administración
Luis IX es recordado como un defensor incansable de la justicia. Reformó la curia regis transformándola en un tribunal regular con jueces expertos y comisiones (parlamentos) que resolvían disputas basándose en pruebas y testigos, evitando la guerra privada entre nobles. Su fama de imparcialidad lo llevó a ser solicitado como árbitro por reyes y señores feudales.
Prohibió la violencia entre feudos y castigó a los opresores, como el conde que ahorcó a niños por cazar conejos; el rey impuso una multa que destinó a obras religiosas y caritativas. También ordenó que los señores que cometieran abusos fueran juzgados por tribunales ordinarios, no por sus pares, y que los recursos se emplearan en obras de beneficencia.
Patronazgo cultural y arquitectónico
Durante su reinado se fundó la Sorbona, bajo la protección del teólogo Robert de Sorbón, convirtiéndose en el centro teológico de París. Luis también encargó la construcción de la Sainte‑Chapelle, una joya gótica destinada a albergar la Corona de Espinas y otras reliquias sagradas.
Caridad y obras sociales
El rey mostró una profunda preocupación por los pobres. Alimentaba a los mendigos en su palacio, lavaba sus pies y distribuía alimentos a los leprosos. Fundó el hospital de los ciegos Quinze‑Vingt (300 camas) y la Casa del Fiel‑Dieu para prostitutas reformadas,. También estableció hospitales en Pontoise, Vernon y Compiègne, y la institución de los cártelos en Royaumont.