Infancia y formación
Luis María Grignion nació en Montfort-la-Cane, en la Bretaña francesa, en una familia numerosa de dieciocho hijos. Desde niño mostró una devoción extraordinaria a la oración ante el Santísimo Sacramento. A los doce años, ingresó como alumno externo en el colegio jesuita de Rennes, donde visitaba la iglesia antes y después de las clases. Participó en una sociedad de jóvenes que atendían a los pobres y enfermos incurables en los hospitales, leyéndoles libros edificantes durante las comidas.1
A los diecinueve años, caminó a pie hasta París para estudiar teología, donando todo su dinero a los pobres y cambiando su ropa por la de ellos. Hizo voto de subsistir solo de limosnas. Su formación sacerdotal se caracterizó por una intensa vida de oración y austeridad.1
Sacerdocio y actividad misionera
Ordenado sacerdote a los veintisiete años, ejerció inicialmente como capellán en un hospital. En 1705, a los treinta y dos, descubrió su verdadera vocación: la predicación popular. Durante diecisiete años recorrió innumerables pueblos y villas de Bretaña y la Vendée, atrayendo multitudes con su oratoria sencilla, inflamada de amor divino y fuego evangélico.1,2
Sus misiones transformaban a las gentes: en La Rochelle, soldados lloraron pidiendo perdón y desfilaron descalzos con crucifijos y rosarios. En Pontchâteau, impulsó la construcción de un monumental calvario con cientos de campesinos voluntarios. Aunque demolido por orden real —instigado por jansenistas que lo veían como fortaleza rebelde—, exclamó: «¡Bendito sea Dios!», mostrando su alegría en las humillaciones.1
Enfrentó persecuciones: envenenamientos, intentos de asesinato y expulsiones por jansenistas irritados por su éxito. Su salud quedó afectada por un envenenamiento en La Rochelle.1
Fundaciones religiosas
Un año antes de morir, fundó la Compañía de María (misioneros), los Hermanos de San Gabriel (dedicados a la enseñanza) y las Hijas de la Sabiduría (atención a pobres y niñas). Colaboró con Marie-Louise Trichet (1684-1759), primera Hija de la Sabiduría, quien continuó su obra tras su muerte. A inicios del siglo XX, las Hijas de la Sabiduría contaban miles de miembros en todo el mundo.1,3,4
Afiliado a la Tercera Orden dominica en 1710, recibió permiso del maestro general Antonino Cloche para predicar el Rosario y afiliar confraternidades, vinculándose al espíritu apostólico de santo Domingo.5
Murió el 28 de abril de 1716 en Saint-Laurent-sur-Sèvre, exhausto por la misión. Fue beatificado en 1888 y canonizado el 20 de julio de 1947 por Pío XII.2,3

