La espiritualidad de San Luis María Grignion de Montfort estaba centrada en Dios (teocéntrica) y se caracterizaba por un amor intenso a Cristo y una profunda devoción a la Santísima Virgen María,,. Su lema era «Solo Dios» (Dieu Seul).
Devoción Mariana
La devoción a la Santísima Virgen María fue una piedra angular de su apostolado. Grignion de Montfort enseñó que la verdadera devoción a María es un camino seguro y eficaz para llegar a Jesucristo. Para él, María es tan inseparable de Jesús «que sería más fácil separar la luz del sol». Su objetivo al establecer una sana devoción a la Virgen era «establecer la devoción a Nuestro Señor de manera más perfecta, proporcionando un camino suave pero seguro para llegar a Jesucristo»,.
Su obra más conocida, el Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, propone la consagración total a Jesús por medio de María como una forma de vivir plenamente el compromiso bautismal,. Esta consagración es un reconocimiento consciente del papel singular de María en el Misterio de Cristo y de la Iglesia, de su importancia ejemplar como testigo del Evangelio, de la confianza en su intercesión y de la eficacia de su patrocinio maternal.
Montfort invitaba a los fieles a abandonarse enteramente a María para acoger su presencia en lo más profundo de sus almas, creyendo que «María se convierte en todo para el alma que desea servir a Jesucristo». También recomendaba recurrir a María antes de la comunión, implorándola para que nos preste su corazón para recibir a su Hijo con sus disposiciones.
Su visión mariana está totalmente impregnada de la fe trinitaria. En sus oraciones a María, la llama «bienamada hija del Padre eterno, admirable Madre del Hijo, esposa fidelísima del Espíritu Santo, glorioso templo de la Santísima Trinidad».
El Rosario
El Rosario fue una de las devociones más importantes que San Luis María inculcó en sus misiones, estableciendo numerosas cofradías para su recitación. Su gran amor por el Rosario lo llevó a convertirse en terciario de la Orden de Santo Domingo. En 1710, hizo su profesión para seguir la regla de la Tercera Orden Dominicana, y en 1712, solicitó y recibió permiso del Maestro General de la Orden, Antoninus Cloche, para predicar el Santo Rosario y enrolar a tantas personas como pudiera en la Cofradía del Rosario.
Otros Aspectos de su Espiritualidad
La persona de Cristo domina el pensamiento de Grignion de Montfort. Para él, «Jesús, nuestro Salvador, verdadero Dios y verdadero hombre, debe ser el fin último de todas las demás devociones». La Encarnación del Verbo es la realidad central absoluta de su fe.
Su mensaje se fundamenta inseparablemente en las meditaciones de un místico y en la enseñanza pastoral de un apóstol. A pesar de que su estilo puede sorprender a los contemporáneos, sus intuiciones fértiles siguen siendo una fuente de inspiración.