Nacimiento y familia
Luis nació en Brignoles, en Provenza, en febrero de 1274. Su padre, Carlos II de Anjou, había sido capturado por fuerzas sicilianas y aragonesas durante una batalla naval librada en 1284. Las condiciones de su liberación exigieron que varios de sus hijos quedasen como rehenes. Luis fue enviado a territorio de la Corona de Aragón junto con dos de sus hermanos.,
La posición dinástica de Luis resultaba relevante. Algunos testimonios medievales lo presentan como primogénito, pero esa denominación parece relacionarse con la muerte de su hermano mayor, Carlos Martel, ocurrida en 1295, y con los derechos sucesorios que Luis habría heredado entonces.
Cautiverio en Cataluña
Luis permaneció aproximadamente siete años en cautiverio, entre 1288 y 1295, principalmente en el castillo de Sciurana, en la diócesis de Tarragona, y en Barcelona. Su cautiverio no consistió simplemente en un episodio legendario de aislamiento: formó parte de una operación política destinada a garantizar los compromisos adquiridos por su padre tras su liberación.,
Durante ese periodo recibió una educación intensa de manos de varios frailes franciscanos. Entre sus formadores o acompañantes aparecen Poncio Carbonelli, Pedro de Falgar y Ricardo de Mediavilla, este último conocido también como teólogo de relieve. Los frailes le enseñaron filosofía, teología, Sagrada Escritura y las disciplinas necesarias para la vida eclesiástica.,
Los relatos piadosos describen su cautiverio como una escuela providencial de virtud y presentan al joven príncipe como especialmente inclinado a la oración, al estudio y a la penitencia. La realidad histórica permite afirmar con seguridad que el cautiverio le proporcionó una formación franciscana decisiva y que, durante esos años, maduró su rechazo de la vida cortesana. En cambio, detalles como determinadas conversaciones edificantes, escenas de virtud heroica o formulaciones exactas de sus discursos pertenecen a la elaboración hagiográfica posterior y conviene leerlos dentro del género medieval de la vida de santos.
Influencia de Pedro Juan Olivi
Entre las personas vinculadas a la formación espiritual de Luis destacó Pedro Juan Olivi, fraile franciscano y teólogo provenzal. Olivi mantuvo amistad con los príncipes cautivos y les dirigió una carta extensa el 18 de mayo de 1295.
La relación entre Olivi y Luis exige cierta precisión. Olivi fue una de las figuras principales de los franciscanos llamados espirituales, partidarios de una observancia particularmente rigurosa de la pobreza y de la Regla de san Francisco. Su trayectoria estuvo marcada por controversias internas, censuras, rehabilitaciones parciales y posteriores condenas de algunas de sus tesis. El capítulo provenzal de los espirituales no formaba un bloque simple ni puede identificarse sin más con toda la Orden franciscana ni con cualquier forma de devoción austera.,
La formación de Luis recibió, por tanto, el influjo de un ambiente franciscano exigente, atento a la pobreza evangélica, a la penitencia y al estudio teológico. Sin embargo, la amistad con Olivi no permite atribuir automáticamente al santo todas las posiciones teológicas o escatológicas controvertidas asociadas posteriormente a algunos círculos espirituales. La documentación conservada presenta a Luis como un franciscano fiel a la Iglesia, sometido a la autoridad pontificia y orientado a la vida sacramental y episcopal.
Vocación franciscana
Durante su cautiverio, Luis padeció una enfermedad grave. La tradición biográfica relaciona aquella enfermedad con el voto de ingresar en la Orden de Frailes Menores si recuperaba la salud. Tras su liberación, quiso cumplir la promesa a pesar de la oposición de su familia y de las expectativas políticas depositadas en él.,
Luis renunció a sus derechos sucesorios en favor de su hermano Roberto. La renuncia no fue un gesto meramente político: expresaba una opción espiritual por la pobreza, la obediencia y la consagración religiosa. La tradición conserva una frase atribuida al santo: «Jesucristo es mi reino». La formulación resume el sentido que la piedad medieval otorgó a su renuncia de la corona terrena.
El papa Bonifacio VIII autorizó su ordenación y lo destinó al episcopado de Toulouse. Antes de aceptar plenamente el cargo, Luis insistió en cumplir su voto franciscano. Recibió el hábito de los Frailes Menores en Roma el 24 de diciembre de 1296 y realizó la profesión solemne. Días después recibió la consagración episcopal, probablemente el 29 o el 30 de diciembre, de manos de Bonifacio VIII.