Oración breve y misericordiosa
Entre los consejos recogidos en los relatos se insiste en que la oración no necesita grandes palabras. Se presenta una práctica sencilla, repetida con sinceridad, como «Señor, muéstrame tu misericordia como Tú sabes mejor» o «Dios, acude en mi ayuda».
Este énfasis encaja con una espiritualidad centrada en la interioridad: el acento no está en la elocuencia, sino en la actitud del corazón.
Silencio, retiro y perseverancia
Los relatos también presentan a Macario como maestro de la vida retirada: recomienda con insistencia el silencio, la soledad y la oración continua, en particular como medio privilegiado para combatir lo que distrae el alma.
Pobreza y vigilancia sobre las pasiones
Un rasgo notable de sus enseñanzas es la conexión entre la aceptación de la pobreza y la victoria sobre el mal: se aconseja recibir la pobreza «con alegría» como se recibe la riqueza, y el hambre y la necesidad con la misma disposición que la abundancia, para así «conquistar al diablo» y someter las pasiones.
Cómo discernir el engaño: abuso y halago
También se atribuye a Macario un modo de discernimiento que toma en cuenta las reacciones del alma ante el trato humano. A quien practicaba la corrección espiritual con los muertos para aprender a no dejarse afectar, se le responde que debe aprender a no dejarse mover ni por los insultos ni por el halago. El criterio es la muerte al mundo y al yo, para comenzar a vivir para Cristo.
Ayuno, gloria vana y tentaciones
Un punto de gran interés espiritual es el análisis de la gloria vana (vanagloria). Según el relato, se afirma que el ayuno resulta agradable «cuando los hombres lo ven», pero se vuelve intolerable cuando no se colma el deseo de reconocimiento.
En cuanto a las tentaciones contra la pureza, se indica un criterio ascético muy concreto: se habría diagnosticado que la causa era la indolencia; se recomienda no comer antes del atardecer, meditar con fervor durante el trabajo y trabajar con constancia sin aflojar durante el día. La narración concluye que, al seguir el consejo, el alma se libra del tormento.