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San Macario

San Macario es el nombre de dos monjes egipcios del siglo IV, conocidos como Macario el Egipcio y Macario de Alejandría. Ambos destacaron por su vida ascética en los desiertos de Nitria y Escete, pero fueron personas distintas y sus biografías y escritos no deben confundirse. Macario el Egipcio ejerció una influencia duradera en la espiritualidad monástica oriental; un conjunto de homilías atribuido tradicionalmente a él, aunque de autoría discutida, desarrolló una espiritualidad centrada en el corazón que influyó en la posterior tradición hesicasta y en la oración del corazón.1,2

Macarius the Great
Ver información de la imagenes:Macario de Egipto. c. 1550. http://days.pravoslavie.ru/Images/II1401&923.htm, Autor desconocido, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreSan Macario
CategoríaPersona
DescripciónDos monjes egipcios del siglo IV, conocidos como Macario el Egipcio y Macario de Alejandría. hacia el año 300. alrededor del 390
Lugar de NacimientoAlto Egipto
Fecha de Celebración15 de enero (Egipcio) y 2 de enero (Alejandrino)
LugarEgipto
Miembro deMonacato oriental
Personas RelacionadasMacario el Egipcio, Macario de Alejandría, san Antonio de Egipto, san Atanasio de Alejandría
TipoSanto

Tabla de contenido

Identidad y distinción entre los dos santos

En los relatos antiguos aparecen dos ascetas contemporáneos llamados Macario: uno procedía del Alto Egipto y el otro de Alejandría. Sozomeno los presenta como figuras destacadas de Escete y de las montañas vecinas, mientras que Sócrates Escolástico distingue expresamente al egipcio del alejandrino.3,4

La distinción importa porque algunos relatos y tradiciones posteriores mezclaron sus nombres y episodios. Macario el Egipcio, llamado también el Grande o el Anciano, fue el fundador de una colonia monástica en Escete. Macario de Alejandría, conocido también como el Joven o el Político, fue otro monje célebre por sus penitencias. La tradición católica los conmemora en días distintos en el Martirologio Romano: el 15 de enero al Egipcio y el 2 de enero al Alejandrino; los calendarios litúrgicos bizantinos recuerdan a ambos el 19 de enero.1,2

Macario el Egipcio

Vida y vocación monástica

Macario el Egipcio nació hacia el año 300 y murió alrededor del 390. Se retiró al desierto siendo adulto joven y vivió como monje en la región de Escete, en el actual Wadi el-Natrun, en Egipto. Su reputación atrajo a otros ascetas, y llegó a dirigir una extensa colonia de monjes.1,2

Las noticias antiguas lo relacionan con san Antonio de Egipto y con san Atanasio de Alejandría. Las fuentes discrepan en algunos detalles de su trayectoria: la Enciclopedia Católica antigua lo presenta como discípulo de Antonio, mientras que otra tradición biográfica matiza que Macario pudo haberlo visitado después de iniciar su vida en Escete. Por ello, resulta prudente hablar de una relación de influencia y contacto, sin fijar más de lo que permiten esos testimonios.1,2,5

La tradición le atribuyó una vida de oración, trabajo manual y austeridad. Algunas narraciones transmiten episodios extraordinarios y relatos de milagros, entre ellos la resurrección de un muerto para defender la fe en la resurrección. Los historiadores eclesiásticos antiguos recogen este relato, aunque las versiones no coinciden en todos sus pormenores.3,6,4

Macario, sacerdote y padre espiritual

Macario recibió la ordenación sacerdotal y atendió las necesidades litúrgicas de los monjes de su entorno. Sozomeno sitúa su ordenación hacia los cuarenta años; otras reconstrucciones biográficas describen una colonia cuyos presbíteros atendían varias iglesias del desierto.3,7

Su autoridad no descansaba principalmente en un cargo de gobierno comparable al de un abad de una comunidad organizada por una regla común. En la colonia semi-eremítica de Escete, los monjes reconocían a los ancianos como guías espirituales y modelos de vida; Macario sobresalió como padre espiritual de numerosos discípulos.1,8

Los apotegmas -relatos breves que transmiten dichos o episodios de los Padres del desierto- presentan a Macario como un maestro que vinculaba la oración con la humildad, el dominio de sí y el trabajo. Una máxima asociada a la tradición macarina recomienda invocar con sencillez la misericordia de Dios, sin multiplicar palabras. Ese consejo expresa una forma de oración sobria, no un rechazo de la liturgia ni de la oración comunitaria.6,1

Macario de Alejandría

Macario de Alejandría, muerto hacia el año 394 o 405 según distintas cronologías, fue contemporáneo del Egipcio, pero no su otro nombre ni una versión de la misma persona. La denominación el Político alude a su origen ciudadano o a la elegancia de sus modales, no a una actividad política en el sentido actual. Los historiadores antiguos lo describen como un asceta reputado por su austeridad y por su trato afable con quienes acudían a él.1,2,4

Las narraciones sobre Macario de Alejandría resaltan su afán por igualar o superar las penitencias que conocía en otros monjes. Una tradición le atribuye ayunos prolongados y duras mortificaciones. Estos relatos reflejan el ideal ascético de ciertas comunidades antiguas, pero no constituyen por sí solos una regla general para la vida cristiana.1,3

A Macario de Alejandría se le atribuyó una regla monástica, aunque la autoría de esa obra no suele aceptarse como segura. Esta atribución no debe confundirse con la organización cenobítica asociada a san Pacomio, cuyo modelo comunitario tenía una disciplina común más estructurada.1,8

Escete y las formas del monacato egipcio

La vida de Macario el Egipcio pertenece al ambiente semi-eremítico de Nitria y Escete. Los monjes habitaban en celdas separadas, a veces agrupadas en colonias, y combinaban la soledad con encuentros para el culto y con vínculos de ayuda mutua. No vivían necesariamente bajo una regla uniforme ni con la disciplina centralizada propia de un monasterio cenobítico.1,8,9

Este modelo debe distinguirse del cenobitismo, es decir, la vida comunitaria organizada bajo una regla y una autoridad común. En Egipto, san Pacomio fundó comunidades cenobíticas con una organización y una disciplina distintas de las de los grupos semi-eremíticos de Escete. Ambos modelos formaron parte del desarrollo del monacato cristiano, pero no eran intercambiables: el monje de Escete vivía con mayor separación física, mientras que el cenobita compartía de manera más regular la vida cotidiana de la comunidad.8,9

La soledad de Escete tampoco equivalía a aislamiento absoluto. Los monjes se reunían para las celebraciones litúrgicas, reconocían la orientación espiritual de los ancianos y se sostenían mutuamente. El trabajo manual, como el tejido de fibras vegetales, acompañaba la oración y contribuía a la subsistencia.1,8

Escritos y atribuciones

La tradición transmitió bajo el nombre de Macario cincuenta homilías espirituales, una carta a los monjes y otros escritos. Sin embargo, la atribución de este corpus a Macario el Egipcio no cuenta con certeza histórica. Algunos manuscritos asignan las homilías a Macario, mientras que otros relacionan el conjunto con un tal Simeón; por esta razón, los estudios actuales suelen emplear las denominaciones Pseudo-Macario o Macario-Simeón.1,2

La lengua y las referencias geográficas de las homilías han llevado a numerosos especialistas a situar su composición en un contexto sirio, no egipcio. Se ha propuesto relacionarlas con Simeón de Mesopotamia, pero no existe acuerdo general sobre esa identificación ni sobre la posible relación del corpus con los mesalianos, un movimiento ascético antiguo. Por tanto, conviene separar al monje histórico de Escete de la autoría del conjunto literario que circuló bajo su nombre.2

La importancia espiritual de las homilías no depende de que Macario el Egipcio las escribiera personalmente. Sus temas -la conversión interior, la acción de la gracia, la lucha contra las pasiones y la oración desde el corazón- influyeron en la teología y la espiritualidad de Oriente cristiano.2

Influencia en el hesicasmo y la oración del corazón

El hesicasmo es una tradición de oración contemplativa oriental cuyo nombre remite a la quietud o recogimiento interior. Las homilías macarianas presentan el corazón como centro de la vida espiritual y de la relación del ser humano con Dios. Este énfasis ofrece una vía distinta de las exposiciones que ponen el acento de manera predominante en el nous, término griego que puede traducirse como «intelecto» o «mente». La diferencia describe acentos espirituales, no una oposición absoluta entre razón y corazón.2

La tradición de los apotegmas asocia también a Macario con la repetición de la invocación Kyrie eleison-«Señor, ten piedad»-. Esa súplica breve constituye uno de los antecedentes de la posterior oración de Jesús, cultivada especialmente en el hesicasmo. La oración del corazón no consiste simplemente en repetir una fórmula de forma mecánica: expresa la búsqueda de una atención interior constante ante Dios y una disposición humilde a recibir su misericordia.2

La influencia macarina debe describirse con rigor: no cabe atribuir sin reservas a Macario el Egipcio la composición de las homilías ni presentar la oración de Jesús posterior como una práctica que él formulara ya en su forma desarrollada. Es más exacto hablar de una tradición espiritual vinculada a su nombre que contribuyó a nutrir la teología mística oriental y los desarrollos posteriores de la oración hesicasta.2

Culto y memoria

Macario el Egipcio y Macario de Alejandría figuran como santos en tradiciones cristianas de Oriente y de Occidente. El Martirologio Romano asigna al Egipcio el 15 de enero y al Alejandrino el 2 de enero, mientras que la tradición litúrgica bizantina conmemora a ambos el 19 de enero.1

La memoria de Macario el Egipcio perdura también en monasterios del desierto libio que llevan su nombre. Su legado representa una forma temprana de vida monástica en la que la soledad, la oración, el trabajo y la dirección espiritual se integraban en comunidades de ascetas vinculadas entre sí.1,2

Citas y referencias

  1. Macario, Enciclopedia Católica, Macario (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14
  2. Macario el Egipcio, Edward G. Farrugia. Diccionario Enciclopédico del Oriente Cristiano, Macario el Egipcio (2015). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
  3. Capítulo 14. De los hombres santos que florecieron por esta época en Egipto, a saber, Antonio, los dos Macarios, Heraclio, Cronio, Pafnucio, Putubasto, Arsisio, Serapión, Piturión, Pacomio, Apolonio, Anuf, Hilarión y un registro de muchos otros santos, Salamanes Hermias Sozomeno (Sozomeno). Historia Eclesiástica - Rufino de Aquilea, Libro III - Capítulo 14 (402). 2 3 4
  4. Libro IV - Capítulo 23. Las obras de algunas personas santas que se consagraron a la vida solitaria, Sócrates Escolástico. Historia de la Iglesia - Sócrates Escolástico, Libro IV - Capítulo 23. 2 3
  5. San Isidoro de Alejandría (d. C. 404), Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen I, 110 (1990).
  6. Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen I, 109 (1990). 2
  7. San Macario el Mayor (d. C. 390), Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen I, 108 (1990).
  8. Monacato oriental antes de Calcedonia (d. C. 451), Enciclopedia Católica, Monacato oriental antes de Calcedonia (d. C. 451) (1913). 2 3 4 5
  9. San Antonio, Enciclopedia Católica, San Antonio (1913). 2
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