San Magno pertenece al grupo de santos de la Antigüedad cristiana cuya memoria llegó a través de la tradición local y del culto transmitido por la Iglesia. La tradición lo presenta como obispo, título que vincula su santidad con el ministerio pastoral y con el testimonio público de la fe cristiana en una época de persecuciones.
Anagni lo honra como su principal patrono. La importancia religiosa de la ciudad favoreció la conservación de su memoria: la diócesis de Anagni aparece documentada desde el siglo V y mantuvo una relación estrecha con la Santa Sede durante la Edad Media.1



