Transmisión del relato
La principal narración antigua sobre san Magno es una Vita S. Magni. El texto presenta numerosos anacronismos y no permite aceptar todos sus episodios como datos históricos seguros. Según la propia tradición manuscrita, la vida habría sido redactada por Teodoro, compañero del santo, y depositada en su sepulcro bajo la cabeza de Magno.
Cuando el obispo Lanto trasladó las reliquias en 851, la obra habría aparecido en un estado apenas legible. Un monje de Ellwangen la habría corregido y reescrito. Más tarde, en 1070, Otloh de San Emmeram preparó una nueva redacción con añadidos considerados poco fiables. Uno de los manuscritos relacionados con esta tradición se conserva en la abadía de San Galo, con la signatura Codex 565.
Dificultades cronológicas
La principal dificultad histórica afecta a la relación entre Magno, san Galo y el obispo Wichberto de Augsburgo. La tradición presenta a Magno como discípulo de san Galo, fallecido en el siglo VII, pero también lo sitúa como contemporáneo de Wichberto, primer obispo de Augsburgo históricamente documentado, muerto hacia el año 749.
Esta combinación cronológica provocó que algunos historiadores rechazaran toda la Vida como una falsificación tardía. Otros autores consideraron más probable que el relato conservara una tradición auténtica sobre el misionero del Allgäu, aunque la primera parte -la que presenta a Magno como compañero de san Galo- hubiera sido incorporada posteriormente.
La interpretación que tuvo mayor aceptación en la tradición historiográfica citada distingue entre dos elementos:
- Una tradición antigua relacionada con un Magno vinculado a san Galo.
- Una memoria propia del evangelizador del Allgäu, cuya vida habría recibido forma escrita en torno al traslado de sus reliquias en 851.
Relación con la tradición de San Galo
La abadía de San Galo conservaba también la memoria de otro Magno, presentado como compañero de san Galo y situado aproximadamente un siglo antes que el evangelizador del Allgäu. Cuando los monjes de San Galo recibieron una reliquia y una copia de la Vida procedentes de Füssen, combinaron ambas tradiciones en una nueva narración. Esta fusión ayuda a explicar las contradicciones cronológicas del relato.
La existencia de tradiciones superpuestas no elimina el valor religioso y cultural del culto, pero exige distinguir entre la veneración del santo y la reconstrucción crítica de su biografía.