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San Marcos Evangelista

San Marcos Evangelista es uno de los cuatro evangelistas y una figura vinculada a los primeros años de la Iglesia apostólica. La tradición cristiana lo identifica con Juan Marcos, colaborador de san Pablo y compañero de san Pedro, y le atribuye la redacción del Evangelio según san Marcos, el segundo libro de los Evangelios sinópticos. La identificación resulta antigua y verosímil, aunque el Nuevo Testamento no la formula expresamente como una afirmación única y directa.

Caxias museumunicipal4
Ver información de la imagenSan Marcos, de Pietro Stangherlin. Museo Municipal de Caxias do Sul, Brasil. Principios del siglo XX, c. 2006. Tomada por Ricardo André Frantz, Ricardo André Frantz (Usuario:Tetraktys), CC BY-SA 3.0 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreSan Marcos Evangelista
CategoríaPersona
Nombre Completo
  • Juan Marcos
  • Marcos
DescripciónPrimeros años de la Iglesia apostólica; colaborador de Pedro y Pablo
TítuloEvangelista
Lugar de NacimientoJerusalén (casa de su madre María según la tradición)
Lugar de MuerteAlejandría (según la tradición de su martirio)
AtributosLeón alado, libro del Evangelio
Autoridad EclesiásticaSan Pablo VI (refirió la tradición del Evangelio según San Marcos)
EnseñanzasPatrón de la ciudad de Venecia
Escritos RelacionadosEvangelio según San Marcos
Fecha de Celebración25 de abril
ImportanciaTransmitió la predicación apostólica de Pedro; autor del Evangelio sincrético más breve
MartirioArrestado, atado y arrastrado por las calles; murió en prisión
Personas relacionadasFundador de la comunidad cristiana de Alejandría según la tradición
Personas RelacionadasSan Pedro, San Pablo, Bernabé, Juan Marcos (él mismo)
TipoSanto
Ubicación ActualVenecia, Italia

Tabla de contenido

Identidad y nombre

Marcos recibió probablemente el nombre hebreo de Juan y el nombre romano de Marcos. Los Hechos de los Apóstoles presentan a «Juan, por sobrenombre Marcos» como miembro de la comunidad cristiana de Jerusalén. Su madre, María, tenía una casa suficientemente amplia para acoger a numerosos discípulos, que se reunían allí para orar. Pedro acudió a esa casa después de ser liberado de la prisión por un ángel.1

El nombre Marcus era de origen latino. En el mundo mediterráneo del siglo I resultaba habitual que una persona judía utilizara, junto a su nombre hebreo, un nombre griego o latino, especialmente cuando mantenía relaciones con comunidades de distintas culturas.

La identificación con Juan Marcos

El Nuevo Testamento menciona varias veces a un cristiano llamado Marcos:

  • Juan Marcos aparece en Jerusalén y acompaña a Pablo y Bernabé en parte de su misión.
  • Marcos figura como colaborador de Pablo en la carta a Filemón, en la carta a los Colosenses y en la segunda carta a Timoteo.
  • Pedro llama a Marcos «hijo mío» al final de su primera carta.
  • La tradición antigua identifica a este Marcos con el autor del segundo Evangelio.

La identificación posee una base antigua y coherente: el Marcos relacionado con Pablo aparece unido familiarmente a Bernabé, mientras que el Marcos de los Hechos pertenece al mismo círculo apostólico; además, Pedro presenta a Marcos como un colaborador especialmente cercano. Sin embargo, ningún pasaje del Nuevo Testamento declara literalmente: «Juan Marcos escribió el Evangelio según san Marcos». Por ello, conviene distinguir entre los datos neotestamentarios y la identificación tradicional posterior.1

Marcos en la Iglesia de Jerusalén

La primera noticia sobre Marcos sitúa su hogar en Jerusalén. La casa de su madre, María, funcionaba como lugar de reunión para los discípulos. Este dato relaciona a Marcos con la comunidad cristiana más antigua y permite comprender cómo pudo entrar en contacto con los apóstoles y con otros testigos de la vida de Jesús.

Algunos autores cristianos antiguos relacionaron a Marcos con el joven que aparece fugazmente durante el prendimiento de Jesús: un muchacho que seguía al grupo y escapó dejando atrás el lienzo con el que se cubría. La identificación resulta posible, pero no demostrable. El pasaje del Evangelio no ofrece el nombre del joven, y la tradición que lo relaciona con Marcos pertenece a una interpretación antigua, no a una afirmación explícita del texto.2

Colaborador de san Pablo y san Bernabé

Marcos acompañó a Bernabé y a Pablo cuando ambos regresaron de Jerusalén a Antioquía. Más tarde participó en el comienzo del primer viaje misionero. El libro de los Hechos afirma que los asistía, aunque no precisa con exactitud sus funciones. Marcos pudo colaborar en tareas prácticas, en la predicación y en la organización de la misión.1

Cuando el grupo llegó a Perge de Panfilia, Marcos abandonó la expedición y regresó a Jerusalén. El Nuevo Testamento no explica con claridad sus motivos. La decisión pudo relacionarse con las dificultades del viaje, con la dureza de la misión o con una diferencia de criterio sobre el rumbo de la expedición. Cualquier explicación psicológica más concreta pertenece al terreno de la hipótesis.1

La retirada provocó un desacuerdo entre Pablo y Bernabé. Para el segundo viaje, Pablo no quiso llevar nuevamente a Marcos; Bernabé, en cambio, defendió su participación y marchó con él hacia Chipre. Pablo continuó la misión acompañado por Silas. Este episodio produjo una separación temporal entre los dos grandes colaboradores apostólicos.2

La reconciliación con san Pablo

Las cartas paulinas muestran que el conflicto no terminó en una ruptura definitiva. Marcos aparece posteriormente como colaborador de Pablo. En la carta a los Colosenses, Pablo lo presenta de manera favorable; en la carta a Filemón aparece entre sus colaboradores; y en la segunda carta a Timoteo Pablo pide que Marcos vaya junto a él porque considera valioso su servicio.2

La trayectoria de Marcos ofrece así una imagen realista del apostolado: una primera etapa marcada por la dificultad y el desacuerdo, seguida por la recuperación de la confianza. La tradición cristiana ha visto en este proceso un ejemplo de que una falta o un fracaso no tienen por qué determinar toda la vida del discípulo.

Relación con san Pedro

La primera carta de Pedro termina con un saludo de «Marcos, hijo mío». La expresión puede referirse a una relación espiritual nacida de la predicación y del bautismo, aunque algunos intérpretes también han considerado posibles vínculos familiares. El texto muestra, en cualquier caso, una relación estrecha entre Pedro y Marcos.2

La tradición antigua presenta a Marcos como intérprete o colaborador de Pedro. Papías de Hierápolis, autor cristiano del siglo II, transmitió la noticia de que Marcos interpretaba o recogía la predicación de Pedro. Eusebio de Cesarea conservó esta tradición en su Historia eclesiástica. La tradición posterior entendió que Marcos puso por escrito la catequesis apostólica de Pedro, especialmente la predicación dirigida a los cristianos de Roma.2

La expresión «intérprete de Pedro» no obliga a entender que Marcos tradujera literalmente sus palabras. También puede significar colaborador, portavoz, secretario o transmisor autorizado de su predicación. La tradición de la Iglesia ha considerado que el Evangelio según san Marcos conserva particularmente la predicación petrina, aunque la composición literaria del Evangelio implica también la labor propia del evangelista.

San Marcos y la redacción del segundo Evangelio

La tradición cristiana atribuye a Marcos el Evangelio que lleva su nombre. Según la tradición antigua, Marcos escribió en Roma a partir de la predicación de Pedro. El papa san Pablo VI resumió esta tradición presentando el Evangelio como una reproducción escrita de la catequesis narrativa de Pedro, caracterizada por la viveza de los detalles y la atención a los acontecimientos de la vida de Jesús.2

La atribución tradicional no significa que el Evangelio sea una transcripción taquigráfica de las palabras de Pedro. El autor organiza el material, selecciona episodios, establece relaciones entre ellos y construye una narración con una finalidad teológica definida. El Evangelio transmite la memoria apostólica mediante una composición literaria propia.

El Evangelio según san Marcos

Características generales

El Evangelio según san Marcos es el más breve de los cuatro Evangelios canónicos. Comienza con la predicación de Juan el Bautista y el bautismo de Jesús; no incluye relatos sobre la infancia de Jesús, su genealogía ni la adoración de los Magos. El relato se concentra en la actividad pública de Jesús, especialmente en Galilea, en el camino hacia Jerusalén y en los acontecimientos de la pasión, muerte y resurrección.3

Marcos concede más espacio a las acciones de Jesús que a sus discursos extensos. Los milagros ocupan un lugar destacado y aparecen narrados con rapidez, viveza y abundancia de detalles concretos. El Evangelio también concede gran importancia a las reacciones de las multitudes, a las emociones de Jesús y a la incomprensión de los discípulos.3

El lector encuentra en sus páginas:

Estructura literaria

El Evangelio puede organizarse en varios grandes bloques.

Prólogo: Juan el Bautista y la manifestación de Jesús

Marcos 1,1-13 presenta a Juan el Bautista, el bautismo de Jesús y las tentaciones en el desierto. El comienzo identifica a Jesús como Hijo de Dios y sitúa su misión en continuidad con las promesas proféticas. La voz del desierto y la aparición de Juan preparan la llegada del Mesías.4

Ministerio en Galilea

Marcos 1,14-8,26 describe la predicación de Jesús en Galilea, la llamada de los primeros discípulos, los milagros, las controversias y la proclamación del Reino de Dios. Jesús enseña con autoridad, expulsa demonios, perdona pecados y reúne progresivamente a sus discípulos.

Esta sección presenta una tensión creciente. La multitud admira a Jesús, pero los adversarios discuten su autoridad y los discípulos no comprenden plenamente su identidad. El lector conoce desde el principio que Jesús es el Hijo de Dios, mientras que los personajes llegan a esa verdad lentamente.

Formación de los Doce y camino hacia Jerusalén

Marcos 6,6-10,52 reúne episodios relacionados con la misión y la formación de los Doce. La confesión de Pedro en Cesarea de Filipo constituye un punto decisivo: Pedro reconoce a Jesús como el Mesías, pero todavía interpreta esa dignidad con categorías incompletas. Jesús purifica la comprensión mesiánica mediante los anuncios de su pasión, muerte y resurrección.5

El camino hacia Jerusalén adquiere un valor espiritual. Jesús no conduce a los discípulos hacia un triunfo político, sino hacia la entrega de la cruz. Los discípulos deben aprender que el seguimiento cristiano implica servicio, renuncia al poder y disposición para dar la vida.

Jerusalén, pasión y resurrección

Marcos 11,1-16,8 narra la entrada en Jerusalén, la purificación del templo, las controversias, la última Cena, la agonía de Getsemaní, el proceso, la crucifixión, la muerte y el sepulcro vacío. En esta parte, la oposición contra Jesús alcanza su máxima intensidad y los discípulos terminan abandonándolo.5

El relato original termina, según numerosos manuscritos antiguos, en Marcos 16,8, cuando las mujeres encuentran el sepulcro vacío y reciben el anuncio de la resurrección. Las formas posteriores de transmisión del Evangelio incluyen una conclusión más extensa, Marcos 16,9-20, con apariciones del Resucitado, el mandato misionero y la ascensión. La conclusión larga posee un lugar tradicional en la lectura eclesial del Evangelio, aunque su relación con la forma más antigua del texto constituye una cuestión de crítica textual.

El secreto mesiánico

Uno de los rasgos teológicos más característicos del Evangelio según san Marcos es el llamado secreto mesiánico. Jesús manda a los demonios, a los enfermos curados y, en ocasiones, a sus propios discípulos que no divulguen inmediatamente su identidad. El mandato aparece especialmente después de milagros, confesiones o experiencias de revelación.

Este recurso narrativo cumple varias funciones:

  1. Evita una comprensión superficial del mesianismo. La gente podía interpretar al Mesías como un líder político o un taumaturgo al servicio de intereses nacionales.
  2. Relaciona la identidad de Jesús con la cruz. Nadie comprende plenamente quién es Jesús hasta contemplar su entrega, su muerte y la victoria de la resurrección.
  3. Explica la incomprensión de los discípulos. Los Doce han recibido revelaciones, pero todavía necesitan recorrer el camino de la pasión.
  4. Guía al lector. Marcos ofrece desde el inicio una respuesta cristológica, pero obliga al lector a comprenderla a través de todo el relato.

El secreto no significa que Jesús quisiera ocultar definitivamente su misión. Indica que su identidad solo puede comprenderse correctamente a la luz del sufrimiento, la cruz y la resurrección. El Mesías de Marcos no es un conquistador, sino el Siervo que da la vida por muchos.

La cristología de Marcos

La cristología es la reflexión sobre la identidad y la misión de Jesucristo. Marcos presenta a Jesús como:

  • Hijo de Dios.
  • Mesías.
  • Señor con autoridad sobre los demonios, la enfermedad, la naturaleza y el pecado.
  • Hijo del hombre destinado a padecer.
  • Siervo que entrega su vida.
  • Resucitado que envía a sus discípulos a anunciar el Evangelio.

El Evangelio mantiene unidos dos aspectos que podían parecer contradictorios: la autoridad divina de Jesús y su humillación en la pasión. Marcos no permite aceptar una gloria separada de la cruz. La revelación plena llega cuando el centurión, ante Jesús crucificado, reconoce: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios».

Los discípulos y la incomprensión

Marcos presenta a los discípulos con notable realismo. Ellos escuchan la enseñanza de Jesús, presencian los milagros y participan en la misión; sin embargo, con frecuencia no entienden sus palabras. Discuten sobre quién es el más importante, temen ante las dificultades, abandonan a Jesús durante la pasión y necesitan aprender la lógica del servicio.

Esta representación no pretende desacreditar a los apóstoles. Expresa una enseñanza sobre el discipulado: la fe madura progresivamente y necesita conversión. El discípulo no comprende el misterio de Cristo solo mediante información religiosa, sino recorriendo con él el camino de la cruz.

Marcos y la comunidad cristiana

La tradición romana relacionó el Evangelio con la predicación de Pedro. Desde esta perspectiva, la obra habría respondido a la necesidad de conservar por escrito la catequesis apostólica recibida por la comunidad. Marcos transmitió una memoria centrada en las acciones de Jesús, en su autoridad y en el desenlace pascual.

La composición del Evangelio revela, además, un trabajo literario cuidadosamente ordenado. La narración avanza desde Galilea hasta Jerusalén y conduce al lector desde la admiración inicial ante los milagros hasta la comprensión de la cruz. Los estudios literarios han identificado una estructura progresiva en la presentación de Jesús, en la formación de los Doce y en el desarrollo de la oposición que culmina en la pasión.4

Predicación en Egipto y Alejandría

Una tradición antigua vincula a Marcos con la evangelización de Egipto y con la fundación de la Iglesia de Alejandría. El antiguo Martirologio Romano lo presenta como el primer anunciador de Cristo en esa ciudad y como fundador de su comunidad cristiana.6

La tradición alejandrina atribuye a Marcos una función fundadora y relaciona con él a Aniano, considerado su sucesor. La antigüedad de esta tradición resulta notable, pero los detalles cronológicos y narrativos transmitidos por relatos posteriores no poseen todos el mismo grado de seguridad histórica. Las crónicas orientales ofrecieron fechas y episodios diversos, a veces incompatibles entre sí, lo que aconseja distinguir entre la antigua memoria de una vinculación con Alejandría y los pormenores legendarios desarrollados posteriormente.7

Martirio y muerte

La tradición eclesial venera a Marcos como mártir. El Martirologio Romano relata que fue arrestado por causa de la fe, atado y arrastrado por las calles, antes de morir en prisión tras recibir consuelo celestial.6

La afirmación general de su martirio posee una tradición antigua; en cambio, los detalles concretos de su pasión, la fecha exacta y algunas circunstancias narradas por las Actas de san Marcos pertenecen al ámbito hagiográfico. Los relatos posteriores presentan divergencias cronológicas y narrativas, por lo que no resulta prudente tratarlos como una crónica histórica completa. La tradición antigua relaciona su muerte con Alejandría, pero no permite establecer con seguridad todos los pormenores transmitidos por la literatura posterior.7

Reliquias y veneración en Venecia

Venecia venera a san Marcos como su principal patrón. La tradición veneciana sostiene que sus reliquias llegaron a la ciudad desde Alejandría a comienzos del siglo IX. La autenticidad y la historia exacta de esos restos han sido discutidas, aunque el culto a san Marcos forma parte esencial de la identidad religiosa e histórica de Venecia.8

La basílica de San Marcos, en Venecia, constituye uno de los grandes monumentos del cristianismo medieval. Su arquitectura, sus mosaicos y su simbología expresan la importancia que la ciudad concedió al evangelista y a la tradición que lo vinculaba con Alejandría y con la Iglesia apostólica.

Símbolo e iconografía

El símbolo tradicional de san Marcos es el león alado. La asociación procede de la interpretación cristiana de los cuatro seres vivientes del libro del Apocalipsis y de la visión de Ezequiel. Los Padres de la Iglesia relacionaron el león con Marcos porque su Evangelio comienza con Juan el Bautista como «voz que clama en el desierto», lugar asociado a la imagen del león.9

En el arte cristiano, Marcos aparece habitualmente:

  • Con un libro, signo de su Evangelio.
  • Acompañado por un león alado.
  • Vestido como evangelista o escritor.
  • Junto a san Pedro.
  • Predicando en Alejandría.
  • Representado en escenas de martirio.

El león también expresa la fuerza y la majestad de la proclamación evangélica. En la lectura tradicional, cada evangelista posee un símbolo propio: Mateo aparece unido al hombre o ángel, Marcos al león, Lucas al toro y Juan al águila.

Fiesta litúrgica

La Iglesia católica celebra la memoria litúrgica de san Marcos Evangelista el 25 de abril. La celebración recuerda su testimonio apostólico, su actividad evangelizadora y su servicio en la transmisión de la fe recibida de los apóstoles.

En Roma, la fiesta estuvo vinculada tradicionalmente a las Letanías Mayores, una procesión penitencial y de súplica. Esta celebración litúrgica no debe confundirse con la afirmación histórica de que Marcos muriera necesariamente el 25 de abril. La fecha pertenece al calendario litúrgico y a la tradición de su culto, mientras que las tradiciones antiguas sobre el día exacto de su martirio ofrecen dificultades cronológicas.7

Significado espiritual

San Marcos representa la transmisión fiel del testimonio apostólico y la posibilidad de recomenzar después de una etapa de fragilidad. Su itinerario une varios rasgos esenciales de la vida cristiana:

  • La pertenencia a una comunidad concreta.
  • La colaboración con los apóstoles.
  • La dificultad y el fracaso.
  • La reconciliación.
  • La maduración del servicio.
  • La predicación del Evangelio.
  • El testimonio hasta el martirio.

Su Evangelio enseña que la identidad de Jesús no puede separarse de la cruz. El discípulo debe pasar de la admiración superficial al seguimiento, del deseo de grandeza al servicio y de la confianza en el poder humano a la fe en el Resucitado.

La figura de Marcos también manifiesta la dimensión comunitaria de la tradición cristiana. El Evangelio no nace de un testimonio aislado, sino de la predicación apostólica, de la memoria de los testigos y del trabajo de una comunidad que conserva y transmite la palabra de Cristo.

Citas y referencias

  1. San Marcos. Enciclopedia Católica, San Marcos (1913). 2 3 4
  2. San Marcos: El segundo evangelista, Papa Pablo VI. Audiencia General del 25 de abril de 1967, 1 (1967). 2 3 4 5 6
  3. Evangelio de San Marcos. Enciclopedia Católica, Evangelio de San Marcos (1913). 2
  4. Scripta Theologica. Recensiones, 2, 16 (1991). 2
  5. Scripta Theologica. Recensiones, 2, 17 (1991). 2
  6. B25 de abril, Papa Benedicto XIV. Martyrologio Romano, 25 de abril (1749). 2
  7. Egipto. Enciclopedia Católica, Egipto (1913). 2 3
  8. Alban Butler. Vida de los Santos de Butler: Volumen II, 165 (1990).
  9. Prólogo, Tomás de Aquino. Catena Aurea sobre Marcos, prólogo (1272).
Modificado el 7 de septiembre de 2026 • FideScore™ 9.19 • 79 visitas • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/14b9nst5s

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