Asistencia dentro y fuera del convento
Martín ejerció como enfermero del convento y atendió también a personas de toda Lima. Visitaba a enfermos que carecían de asistencia, curaba heridas, proporcionaba alimentos y acompañaba a quienes vivían en la marginación. La tradición lo presenta como un hombre capaz de atender simultáneamente las necesidades espirituales y materiales de las personas.,
Su servicio alcanzó a personas de distintas razas y condiciones sociales. Atendió a españoles, indígenas, afrodescendientes, mestizos, esclavizados, pobres y miembros de familias acomodadas. La caridad no dependía para él del prestigio del enfermo, sino de su necesidad.
Huérfanos y personas abandonadas
Martín participó en la creación y sostenimiento de obras destinadas a huérfanos y niños abandonados. También organizó ayudas para personas sin hogar, enfermos y familias que atravesaban situaciones de extrema necesidad.
Su caridad tenía una dimensión organizativa. No se limitaba a dar limosnas ocasionales: reunía alimentos, buscaba ropa, proporcionaba medicinas y movilizaba recursos de la comunidad. La tradición lo recuerda como distribuidor de las limosnas cotidianas del convento y como administrador cuidadoso de los bienes destinados a los pobres.,
Atención a los esclavizados
La Lima virreinal recibía personas africanas trasladadas por la fuerza y sometidas a esclavitud. Martín atendió también a este grupo, que padecía pobreza, desarraigo y violencia. La documentación del proceso de canonización recuerda su dedicación a personas esclavizadas procedentes de África.,
Este aspecto posee especial relevancia histórica. Martín pertenecía a una sociedad que aceptaba la esclavitud como institución jurídica, pero trató a los esclavizados como personas merecedoras de cuidado, compasión y asistencia. Su conducta no eliminó la estructura social de su época, pero ofreció un testimonio cristiano contrario al desprecio racial y a la indiferencia ante el sufrimiento.