Tradición de la Legión Tebana
San Mauricio de Agauno, también llamado san Mauricio de la Legión Tebana, fue venerado como jefe de un grupo de soldados cristianos del ejército romano. La tradición sitúa su martirio en Agauno, lugar identificado con la actual localidad suiza de Saint-Maurice, en el Valais. El Martirologio Romano conmemora a Mauricio, Exuperio, Cándido y sus compañeros el 22 de septiembre.,
Según el relato transmitido por san Euquerio de Lyon, el emperador Maximiano ordenó a la Legión Tebana participar en sacrificios a los dioses romanos. Los soldados rehusaron por su fe cristiana. La narración cuenta que Maximiano ordenó primero una decimación -la muerte de uno de cada diez soldados- y luego una segunda; ante la persistencia de la negativa, dispuso la ejecución del grupo. Mauricio, Exuperio y Cándido aparecen como figuras principales de la resistencia.,
El relato presenta a los soldados como leales al emperador en todo aquello que no contradijera la ley de Dios, pero incapaces de renunciar a su fe o de participar en actos que consideraban contrarios a ella. La tradición asocia su muerte con la fidelidad a Cristo y con el rechazo de la violencia contra personas inocentes.
Testimonio histórico y debate
La memoria del martirio de Agauno cuenta con un testimonio antiguo especialmente relevante: la carta de san Euquerio, obispo de Lyon, escrita en el siglo V. Euquerio relató la tradición que había recibido y visitó el lugar venerado como escenario del martirio. La construcción de una basílica en honor de los mártires, durante el episcopado de Teodoro de Octoduro, contribuyó a consolidar el culto en Agauno.
La historicidad del martirio y, sobre todo, el número de soldados ejecutados han sido objeto de discusión. Algunos autores han considerado improbable que muriera una legión entera y han planteado que el grupo original pudo ser menor. Alban Butler juzga históricamente plausible la muerte de Mauricio y sus compañeros, pero advierte que la cifra tradicional de una legión completa pudo crecer con el tiempo. Por tanto, la veneración de los mártires y la precisión del relato sobre las dimensiones del grupo no son cuestiones idénticas.
El Martirologio Romano recoge la conmemoración de Mauricio, Exuperio, Cándido y sus compañeros, y atribuye a san Euquerio la transmisión de su pasión. La liturgia presenta así el martirio como memoria eclesial, sin que cada detalle narrativo de las versiones legendarias tenga por ello el mismo grado de certeza histórica.
Culto y representación
El culto a san Mauricio de Agauno se extendió por diversas regiones de Europa. La tradición lo vinculó especialmente con Suiza, Saboya, Piamonte, Francia y Alemania, y lo reconoció como patrono de soldados de infantería, tintoreros, tejedores y armeros.,
El arte cristiano suele representarlo como un soldado con armadura, a veces con rasgos africanos, y con frecuencia portando una enseña o la palma del martirio. Estos atributos expresan su identidad tradicional como jefe militar y su testimonio de fe hasta la muerte.