Maximino fue obispo de Tréveris, ciudad que entonces tenía gran relevancia política en el Imperio romano de Occidente. La tradición biográfica lo presenta como originario de la región de Poitiers, en Aquitania, y vincula su formación clerical con Agricio, su predecesor en la sede episcopal. Los datos cronológicos transmitidos por las obras de referencia no coinciden por completo: la sucesión episcopal suele situarse entre 332 y 335, mientras que la fecha de su muerte permanece incierta.1,2
El episcopado de Maximino transcurrió durante las controversias arrianas del siglo IV. El arrianismo, corriente doctrinal que negaba la plena divinidad del Hijo, provocó disputas teológicas y conflictos entre obispos, emperadores y comunidades cristianas. Maximino aparece en la tradición histórica como defensor de la fe nicena y adversario de los obispos arrianos.1


