San Nicéforo fue patriarca de Constantinopla entre los años 806 y 815. Es recordado como «campeón de la visión ortodoxa» en una de las grandes fases de la lucha sobre el culto a las imágenes, conocida en la tradición histórica como iconoclasia (destrucción o rechazo del culto de imágenes).1
El relato hagiográfico y las fuentes antiguas describen su figura como la de un pastor que, incluso en medio de tensiones políticas y eclesiásticas, defendió con constancia la fe recibida. Consta asimismo que, al final de su vida, fue ya venerado y después de su muerte se lo consideró santo.1,2
Nociones que conviene no confundir
En la historia bizantina aparecen otros personajes llamados «Nicéforo», como Niceforo Blemidate (Nicéforo Blemmydes), teólogo y filósofo del siglo XIII, cuya obra incluye discusiones sobre asuntos doctrinales, pero que no es el santo patriarca iconódulo.3
Asimismo, otros «Nicéforos» han sido estudiados en el ámbito histórico-filológico y filosófico. Por ello, cuando se busque información, es importante asociar el nombre «San Nicéforo» al patriarca de Constantinopla (806-815) y a la controversia sobre las imágenes.1,3

