La popularidad de San Nicolás es inmensa, tanto en la Iglesia griega como en la latina. Su culto es antiguo en la Iglesia griega y particularmente fuerte en Rusia. Ya en el siglo VI, el emperador Justiniano I mandó construir una iglesia en su honor en Constantinopla, y su nombre aparece en la liturgia atribuida a San Crisóstomo.
En Occidente, su culto parece haberse iniciado con la traslación de sus reliquias a Bari en 1087. Sin embargo, en Alemania, su devoción comenzó antes, probablemente bajo Otón II, debido a que su esposa Teófano era griega. El obispo Reginaldo de Eichstätt (f. 991) escribió una biografía métrica, «Vita S. Nicholai». A lo largo de los siglos, su popularidad no ha disminuido.
San Nicolás como Puente entre Oriente y Occidente
La figura de San Nicolás ha sido un punto particular de encuentro entre Oriente y Occidente a lo largo de los siglos. Esta función ha adquirido un nuevo significado en tiempos de crecientes esfuerzos ecuménicos. La Iglesia de Bari, al haber unido su nombre al del gran obispo oriental, está especialmente preparada para servir de puente entre ambas tradiciones, aportando una contribución decisiva a la ansiada plena unión de las Iglesias hermanas en la paz de Cristo. El Año Nicolaiano, que conmemoró el IX centenario de la traslación de sus reliquias, tuvo una connotación claramente ecuménica, reavivando el deseo de la plena unidad entre los cristianos,.
El Papa Juan Pablo II, durante su visita a Bari en 1984, destacó la función de la ciudad como «puente natural hacia el Oriente» y su singular misión religiosa de intensificar los contactos ecuménicos con las Iglesias cristianas de Oriente,. San Nicolás es un estímulo en este camino ecuménico, siendo un constructor de unidad durante su vida al edificar la Iglesia de Myra sobre la roca firme que es Cristo.
La Traslación de las Reliquias a Bari
En 1087, mercaderes italianos robaron el cuerpo de San Nicolás en Myra y lo llevaron a Bari, Italia. Este evento marcó un hito en la difusión de su culto en el mundo occidental. Las celebraciones del IX centenario de esta traslación en 1987 generaron un gran entusiasmo y la ferviente participación de numerosos fieles, quienes mantienen una profunda devoción hacia su santo patrón.
Las reliquias de San Nicolás se conservan hasta el día de hoy en la Basílica de San Nicolás en Bari. De ellas, se dice que fluye una sustancia aceitosa, conocida como Maná de San Nicolás, muy valorada por sus propiedades medicinales.