La llamada eremítica
En 1467, después de aproximadamente dos décadas de matrimonio, Nicolás emprendió una nueva forma de vida. Con el consentimiento de su esposa y tras una intensa lucha interior, dejó la casa familiar para retirarse a la oración. Al principio pensó dirigirse fuera de Suiza, pero acabó estableciéndose en el Ranft, un barranco cercano a Sachseln y no lejos de su hogar.,,
La decisión no significó que Nicolás considerara despreciable la vida matrimonial o familiar. Su trayectoria anterior había incluido el trabajo, el cuidado de sus hijos y el servicio a la comunidad. La tradición cristiana interpretó su partida como una vocación contemplativa particular, no como un modelo que todos los esposos debieran imitar. Juan Pablo II presentó su elección como una respuesta extraordinaria al Evangelio, realizada con el acuerdo de Dorotea y en medio de un sacrificio compartido.,
La vida de oración y penitencia
En el Ranft, Nicolás vivió en una celda austera y dedicó gran parte de su jornada a la oración y la contemplación. Su vida de penitencia llegó a ser uno de los rasgos más conocidos de su biografía. Diversos testimonios históricos y eclesiásticos atribuyeron su prolongado ayuno a la gracia de Dios y relacionaron su sustento con la Eucaristía. La tradición recoge, además, que las autoridades civiles y eclesiásticas examinaron el asunto.,,
La afirmación de que vivió durante años sin alimento ni bebida pertenece al relato de su fama ascética y a los testimonios que impulsaron su causa de canonización. No conviene convertir ese elemento extraordinario en una recomendación ordinaria de conducta: la Iglesia presenta a Nicolás por la hondura de su oración, su penitencia y su caridad, no como ejemplo de una práctica que los fieles deban reproducir. Los documentos de Juan Pablo II recuerdan su ayuno extremo dentro del carácter excepcional de su vocación.,
Su austeridad no lo hizo indiferente a los demás. Recibía a visitantes de distintos lugares, escuchaba sus problemas y ofrecía consejos con palabras sencillas. Entre quienes acudieron a él hubo personas con responsabilidades religiosas y políticas. Quienes lo conocieron destacaron su recomendación de la paz y su capacidad para orientar a quienes buscaban reconciliarse.,
La capilla del Ranft
Al principio Nicolás habitó un refugio sencillo. En 1469, las autoridades locales promovieron la construcción de una celda y una capilla junto a ella. La capilla fue dedicada ese mismo año por un representante eclesiástico de la diócesis de Constanza. Más adelante, un capellán quedó encargado del lugar, lo que permitió a Nicolás participar habitualmente en la misa.,