Orígenes y vida en Constantinopla
San Nilo nació hacia finales del siglo IV en un entorno distinguido. Inicialmente vivió como laico casado, con dos hijos, y ocupó un cargo importante en la corte de Constantinopla. Las fuentes lo describen como un oficial de alto rango, posiblemente uno de los prefectos pretorianos, responsables de la administración de las divisiones principales del Imperio romano en esa época tardía, cuando su autoridad ya había disminuido.1,2
Durante el patriarcado de San Juan Crisóstomo (398-403), antes de su primer exilio, Nilo recibió dirección espiritual del santo, quien lo guió en el estudio de las Escrituras y las prácticas de piedad. Esta influencia fue decisiva para su transformación espiritual.1
Conversión y retiro al Monte Sinaí
Alrededor del año 390 —o posiblemente 404, según algunas dataciones—, Nilo experimentó un profundo llamado a la vida ascética. Acordó con su esposa separarse del mundo; él tomó a uno de sus hijos, Teodulo, y se dirigieron al Monte Sinaí para unirse a la comunidad monástica. Su esposa y el otro hijo también abrazaron la vida religiosa en Egipto.1,2
En Sinaí, padre e hijo llevaron una existencia eremítica hasta circa 410, cuando un ataque de saracenos devastó el monasterio. Mataron a numerosos monjes y capturaron a Teodulo, con la intención inicial de sacrificarlo a sus dioses, aunque finalmente lo vendieron como esclavo al obispo de Eleusa, en Palestina. Este prelado lo integró en su clero como portero de la iglesia.1,2
Nilo abandonó Sinaí para buscar a su hijo. Tras arduas peripecias, lo encontró en Eleusa. El obispo los ordenó sacerdotes a ambos y les permitió regresar al Sinaí.1
Últimos años y muerte
San Nilo vivió al menos hasta el año 430, aunque algunas tradiciones extienden su vida hasta 451, basadas en el Menologio bizantino. Ninguna de sus obras menciona el Concilio de Éfeso (431) ni los desarrollos plenos de la controversia nestoriana, lo que sugiere que su actividad cesó alrededor de 430.1
Desde su monasterio en Sinaí, se convirtió en una figura prominente en la Iglesia oriental, consultado por emperadores, obispos y laicos.3
