Óscar Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980, mientras celebraba la Santa Misa. Este acto coronó con sangre su ministerio, que se caracterizó por su particular solicitud hacia los más pobres y marginados. Su muerte fue un supremo testimonio y se convirtió en un símbolo del tormento de un pueblo, pero también en un motivo de esperanza para un futuro mejor. Juan Pablo II, en 1983, al visitar la tumba de Romero, exclamó: «Romero es nuestro»,.
El Papa Francisco lo describió como un «obispo y mártir, pastor según el corazón de Cristo, evangelizador y padre de los pobres, testigo heroico del Reino de Dios, Reino de justicia, de fraternidad y de paz»,. Romero no es un símbolo de división, sino de paz, concordia y hermandad. Su martirio es una bendición para El Salvador, para las familias, los jóvenes, los niños, los pobres y también para los ricos; en resumen, para todos aquellos que buscan serenidad, alegría y felicidad.
Proceso de Beatificación y Canonización
El proceso de beatificación de Monseñor Romero enfrentó algunas demoras. El 3 de marzo de 1998, la Congregación para la Doctrina de la Fe solicitó un estudio profundo de sus homilías, lo que llevó a la suspensión del proceso hasta la conclusión de dicho estudio. Finalmente, el 24 de abril de 2013, por decisión del Papa Benedicto XVI, la causa se reanudó.
El 8 de enero de 2015, el Congreso peculiar super martyrio de los Consultores Teólogos dio un resultado positivo, y el 3 de febrero siguiente, la Sesión Ordinaria de Cardenales y Obispos también fue favorable. Ese mismo día, el Papa Francisco autorizó la promulgación del Decreto sobre el martirio del Siervo de Dios.
Óscar Arnulfo Romero Galdámez fue proclamado Beato el 23 de mayo de 2015, en una emotiva ceremonia litúrgica al aire libre en San Salvador, con la presencia de quinientas mil personas,. En la homilía de beatificación, el Cardenal Angelo Amato destacó que Romero pertenece al «impetuoso viento de santidad que sopla sobre el continente americano».
Para su canonización, la Postulación presentó una investigación diocesana sobre la curación considerada milagrosa de una mujer que padecía de «preeclampsia grave en paciente con abortos espontáneos recurrentes por Síndrome de Anticuerpos Antifosfolípidos, complicada por Síndrome HELLP tipo 1». La curación, ocurrida en 2015 en la diócesis de San Salvador, fue considerada completa, duradera y no explicable por los conocimientos científicos actuales. Los Consultores Teólogos, Cardenales y Obispos, en sus respectivas reuniones en 2017 y 2018, se pronunciaron unánimemente a favor de atribuir el feliz resultado del embarazo a la intercesión del Beato. El Papa Francisco autorizó la promulgación del decreto super miraculo.
San Óscar Romero fue canonizado por el Papa Francisco, convirtiéndose en un santo de la Iglesia Católica, reconocido por su vida dedicada a Dios y a los hermanos, y por su sacrificio martirial. Su festividad se celebra el 24 de marzo, el día de su martirio.