Contexto y llamada
El «gran servicio» de Otón, según el testimonio citado, fue su obra misionera entre los pomeranos. En el marco de la paz con Polonia (1120), se dice que estos se habían comprometido a adoptar el cristianismo. Sin embargo, los intentos de conversión—mediante sacerdotes polacos y también por medio del obispo italiano Bernardo—no prosperaron.
Entonces Boleslao III, duque de Polonia, apeló a Otón. Se afirma que fue «debido a Otón» que la empresa adquirió un «carácter alemán». Esto no significa solo identidad nacional, sino también una forma de anuncio: un trabajo organizado y sostenido, con presencia personal y trato paciente.
Legado, viaje y recepción
Se describe que, mediante un entendimiento con el papa (que lo nombró legado), el emperador y los príncipes colaboraron. Otón inició el viaje en mayo de 1124, atravesando rutas como Praga, Breslau (Wrocław), Posen y Gnesen (Gniezno), hasta la Pomerania oriental. Fue recibido por el duque con respeto y, según el relato, «ganó» al pueblo a través de una actitud tranquila pero firme, su gran presencia, la generosidad en las donaciones y predicaciones amables e inspiradoras.
Este estilo misionero—sereno, con autoridad moral, sin improvisación—encaja con lo que también se dice sobre su vida episcopal: un obispo que evita la mera confrontación, pero no renuncia a la firmeza.
Bautismos, fundación de iglesias y consolidación
Durante la misión, se menciona que Otón convirtió ciudades como Pyritz, Kammin, Stettin y Julin, y que en nueve lugares estableció once iglesias. Se registran además cifras de bautismos: en una formulación se habla de 22.165 bautizados.
En otro testimonio, recogido por autores hagiográficos, se vuelve a describir el impulso misionero con una cifra ligeramente distinta (se alude a «más de 20.000» bautizados). Esta discrepancia numérica es habitual en las tradiciones medievales transmitidas por crónicas de distinta procedencia; lo importante es el dato cualitativo: la misión produjo un avance real y cuantificable en la conversión.,
Otón regresó a Bamberg para Pascua de 1125, dejando clero encargado de atender a los convertidos y de completar la obra iniciada.
Segunda expedición y «retorno» de quienes habían recaído
Pese al progreso, el relato indica que, al volver a afirmarse costumbres paganas, fue necesario reiterar el viaje. Se menciona una nueva marcha a Pomerania a través de Magdeburgo y Havelberg hacia el año 1128. En la «Dieta de Usedom», por medio de discursos que «inspiraron» a los nobles del país, se afirma que se logró ganar a muchos para el cristianismo.
Se subraya además que Otón «llevó de nuevo» a quienes habían caído. Incluso después de su regreso, mantuvo comunicación con los pomeranos y envió sacerdotes desde Bamberg.
Dificultades eclesiásticas: jurisdicción episcopal en Pomerania
Se menciona un deseo de Otón: consagrar un obispo para Pomerania. Sin embargo, las sedes metropolitanas de Magdeburgo y Gnesen reclamaron derechos de metropolitano. Solo más tarde se confirma a Adalberto como obispo de Julin en 1140.
Con el paso del tiempo, en 1188, el obispado se trasladó a Hammin y se hizo depender directamente de la Santa Sede.
Este detalle muestra que la evangelización no era solo catequesis: incluía también estructuras eclesiales estables que permitieran una pastoral continua y una administración conforme al orden de la Iglesia.