Origen y vocación
Las hagiografías portuguesas del siglo XVI describen a Ovidio como un ciudadano romano de origen siciliano. La tradición añade que conoció la predicación de los apóstoles Pedro y Pablo y que se sumó con generosidad al empuje evangelizador de los primeros tiempos de la Iglesia.,
Enviado a Braga por el papa Clemente I
El papa san Clemente I, sucesor de Pedro en la sede de Roma, reconoció en Ovidio las cualidades de un buen pastor y lo envió a Hispania para regir la Iglesia de Braga. La cronología tradicional sitúa el comienzo de su episcopado hacia el año 95.,
Esta misión muestra un rasgo permanente de la vida eclesial: el obispo no se autoproclama, sino que recibe su encargo de la comunión con la sede apostólica y de la Iglesia que lo envía.
Episcopado y evangelización del noroeste peninsular
La tradición lo presenta como un apóstol incansable, que dio esplendor al cristianismo naciente en el noroeste de Hispania. Su ministerio abarcó la predicación, la administración de los sacramentos y el cuidado de unas comunidades dispersas, formadas por gentes muy distintas: soldados, funcionarios, comerciantes y esclavos, además de las poblaciones nativas.
El episcopado de Ovidio se prolonga, según esa cronología, durante cuatro décadas, de modo que su figura representa la continuidad y el arraigo del Evangelio en la tierra bracarense más que un episodio breve.
El bautismo de santa Quiteria y de sus hermanas
La tradición portuguesa le atribuye el bautismo de santa Quiteria y de sus hermanas. Según el relato, su madre las abandonó al nacer y unas mujeres las criaron en la fe cristiana. Quiteria, nacida en Braga, se negó a renunciar a Cristo y murió decapitada en Aire-sur-l’Adour, en la Gascuña francesa.,
La Iglesia celebra a santa Quiteria el 22 de mayo, y su culto alcanza desde el norte de Portugal hasta el sur de Francia. En España, la catedral de Sigüenza venera a santa Liberata, una de sus hermanas según la tradición. Este vínculo coloca a san Ovidio en el origen de una de las devociones más extendidas de la antigua Gallaecia.
El martirio
La tradición afirma que Ovidio murió mártir hacia el año 135, durante el reinado de Adriano, cuando los cristianos podían ser juzgados y condenados por confesar su fe. Su cuerpo recibió sepultura en Braga.,