Detención y cautiverio
En el desarrollo de los acontecimientos, se describe que los religiosos fueron arrestados y conducidos a prisión; incluso se menciona la detención del sacerdote José María Cánovas Martínez por el odio que sus adversarios manifestaban hacia su ministerio.
Los documentos subrayan que, aunque fueron llamados a declarar en juicio, quedaron libres en el aspecto procesal interno; sin embargo, quienes sostenían la persecución se negaron a dejarlos marchar.
Testimonio en la espera de la muerte
Entre los rasgos esenciales del martirio, la documentación recoge su actitud constante:
Además, antes de ser ejecutados, se describe que celebraban sacramentos «a escondidas», cuando podían.
Ejecución
Los textos sitúan la ejecución en noviembre de 1936. Se afirma que fueron llevados «al lugar de la matanza» en el tiempo de la mañana del 18 de noviembre de 1936, y allí murieron como mártires.
También se recoge que, antes de ser ultimados, rendían alabanza a Cristo Rey.