San Pacomio nació alrededor del año 292 en una familia copta pagana en la aldea de Esna, en la región de la Tebaida superior, en el actual Egipto. En su juventud, se dedicaba a labores agrícolas y vivía inmerso en las tradiciones politeístas de su entorno, venerando dioses locales como Serapis.1 La sociedad egipcia de la época, bajo el dominio romano, estaba marcada por la diversidad religiosa, pero el cristianismo comenzaba a expandirse gracias a la tolerancia concedida por el emperador Constantino tras el Edicto de Milán en 313.
Durante la guerra entre Constantino y Majencio, Pacomio, con apenas veintiún años, fue reclutado forzosamente en el ejército imperial junto a otros jóvenes egipcios. Fue embarcado en un navío que descendía el Nilo hacia Alejandría para unirse a las fuerzas romanas. Este episodio marcó un punto de inflexión en su existencia, ya que durante el viaje presenció la generosidad de los cristianos locales, quienes proporcionaron comida y auxilio a los reclutas en una parada del barco. Esta experiencia de caridad cristiana lo impresionó profundamente, sembrando en él las semillas de una fe que pronto florecería.2
