San Pascual Bailón nació en Torre-Hermosa, en la Corona de Aragón (España), en el año 1540, en la solemnidad de Pentecostés. El nombre «Pascual» encaja con esa referencia litúrgica, pues la tradición española asocia Pentecostés con expresiones como «pasch» o «pasca» ligadas al Espíritu Santo. Murió en Villareal, también en el marco de la celebración de Pentecostés. La Iglesia celebra su memoria el 17 de mayo.1
Su vida se desarrolla en plena época de reforma religiosa y tensiones confesionales en Europa occidental. La biografía tradicional sitúa su testimonio eucarístico en continuidad con la defensa católica del misterio, especialmente frente a negaciones protestantes de la presencia real.1



