Infancia y juventud
Pascual nació en Torre‑Hermosa, en el Reino de Aragón, hijo de los humildes campesinos Martín Bailón y Isabel Jubera1. Desde pequeño mostró una inclinación natural hacia la oración, aprendiendo a leer y a recitar el Pequeño Oficio de la Virgen María a pesar de su falta de educación formal2. A los siete años comenzó a trabajar como pastor, labor que desempeñó hasta los veinticuatro años, tiempo durante el cual se ganó la reputación de ser justo y generoso, pagando con su propio salario las reparaciones que sus ovejas causaban a los viñedos vecinos2.
Vocación franciscana
A los dieciocho años intentó ingresar al convento franciscano de Santa María de Loreto, pero fue rechazado por su juventud. Persistió y, en 1564, fue aceptado como novicio en la reforma alcantarina, inspirada por San Pedro de Alcantara3. A diferencia de muchos de sus hermanos, Pascual permaneció como fraile laico, pues consideraba que no estaba digno de ejercer el sacerdocio y prefería dedicarse a los trabajos más humildes, como el de portero del convento3. Su vida dentro del convento estuvo marcada por la austeridad, el silencio y la continua adoración del Santísimo Sacramento.

