San Patricio nació alrededor del año 387 en Kilpatrick, cerca de Dumbarton, Escocia, aunque su lugar exacto de nacimiento ha sido objeto de debate, con otras teorías sugiriendo Cumberland o la desembocadura del Severn1,2,3. Su nombre completo en estilo romano podría haber sido Patricius Magonus Sucatus2. Sus padres eran Calphurnius, un decurión (un funcionario municipal de alto rango) y diácono, y Conchessa, quien era pariente cercana de San Martín de Tours1,3. A los dieciséis años, Patricio fue capturado por asaltantes irlandeses y llevado como esclavo a Irlanda1,2,4.
Durante seis años, Patricio sirvió a un jefe llamado Milchu en Dalriada, en el actual condado de Antrim, donde cuidaba sus rebaños en el valle del Braid y en las laderas de Slemish1. Este período de esclavitud, aunque lleno de privaciones físicas, fue fundamental para su crecimiento espiritual. En su Confessio, relata cómo su amor y temor a Dios aumentaron, y su fe y espíritu se avivaron, llevándolo a orar hasta cien veces al día y casi lo mismo por la noche, incluso en la nieve, el hielo o la lluvia, sin sentir pereza1,2. Este tiempo de cautiverio, en la providencia divina, se convirtió en una preparación remota para su futura misión apostólica1. También adquirió un profundo conocimiento de la lengua celta y de los detalles del druidismo, ya que su amo, Milchu, era un sumo sacerdote druida, lo que le sería invaluable para liberar a la raza irlandesa de esa fe1.

