Patricio desarrolló su misión en un territorio formado por numerosos pueblos y autoridades locales. Irlanda carecía entonces de una estructura política centralizada comparable a la de un reino unitario. Por ello, la evangelización dependía en buena medida de las relaciones con los jefes, poetas, juristas y familias dirigentes.
El método pastoral de Patricio combinó la predicación pública, el diálogo con las autoridades y la formación de ministros locales. La tradición afirma que procuraba acercarse primero a los dirigentes, porque su conversión podía facilitar la acogida del Evangelio por parte de sus comunidades.
Saul y el norte de Irlanda
La tradición vincula a Patricio con Saul, cerca de Downpatrick, donde habría recibido tierras para establecer una iglesia. Saul ocupó un lugar importante en la memoria cristiana irlandesa y quedó asociado a los últimos años de la vida del santo.,
Desde el norte, Patricio habría extendido su actividad a otras regiones de la isla. Las narraciones medievales le atribuyen viajes por Ulster, Connacht y Munster, aunque los detalles concretos de esos itinerarios proceden en buena parte de relatos hagiográficos posteriores.
Tara y los dirigentes irlandeses
Uno de los episodios más conocidos de la tradición cuenta que Patricio encendió un fuego pascual en Slane durante una celebración pagana vinculada a Tara. El gesto habría provocado la reacción de los druidas y del rey supremo, y habría dado lugar a un enfrentamiento entre la predicación cristiana y la religión tradicional.
La historicidad de los detalles maravillosos permanece discutida. No obstante, el relato expresa una convicción central de la memoria cristiana irlandesa: Patricio anunció el Evangelio en el corazón simbólico del poder religioso y político del país. Las tradiciones posteriores también le atribuyeron la conversión de dirigentes, poetas y miembros de las élites locales.,
Organización de la Iglesia
La misión de Patricio no consistió solo en bautizar. También buscó crear comunidades estables, establecer iglesias y preparar un ministerio nativo. La tradición antigua describe la progresiva aparición de obispos, presbíteros, escuelas y centros de vida consagrada.
Las cifras tradicionales sobre el número de iglesias y obispos atribuidos a Patricio poseen carácter hagiográfico y no deben interpretarse como estadísticas exactas. Su importancia reside en expresar la amplitud que la memoria cristiana atribuyó a su obra evangelizadora.
Patricio se relacionó con personas de distintas condiciones sociales. La Confessio recuerda a numerosos bautizados y manifiesta su alegría ante la expansión de la fe entre quienes antes no conocían al Dios cristiano. También expresa su disposición a soportar insultos, persecuciones e incluso la muerte por el bien de aquellos a quienes evangelizaba.