Elección como obispo
En 409, tras la muerte del obispo de Nola, Paulino fue elegido para ocupar la silla episcopal, aunque nunca había ejercido previamente funciones pastorales en la región. Su mandato se caracterizó por sabiduría, liberalidad y una intensa labor pastoral.
Obras de caridad y construcción
Paulino fundó un hospital y una vía de acceso al santuario de San Félix, y dedicó gran parte de sus recursos a la construcción de la basílica de Nola, que contaba con cinco naves, capillas laterales y una cripta dedicada al mártir Félix.
Vida litúrgica y últimos días
Tres días antes de su muerte, Paulino celebró la Eucaristía con los obispos Symmachus y Acyndinus. En su lecho, un sacerdote le recordó una deuda de cuarenta piezas de plata para ropa de los pobres; Paulino sonrió, confiando en la providencia divina, y pronto llegó un don de cincuenta piezas de plata. Murió durante la hora de Vísperas, diciendo: «He preparado una lámpara para mi Cristo».