Infancia y formación
Pedro Claver nació en Verdú, en el seno de una familia campesina catalana. Recibió formación superior en la Universidad de Barcelona y, a los veinte años, ingresó en el noviciado de la Compañía de Jesús en Tarragona. Más tarde estudió filosofía en Mallorca y comenzó los estudios teológicos en Barcelona.2
Durante su etapa de formación mantuvo una relación decisiva con san Alonso Rodríguez, hermano jesuita encargado de la portería del colegio de Mallorca. Rodríguez animó al joven estudiante a ofrecerse para la evangelización de los territorios americanos, donde numerosos habitantes carecían de asistencia pastoral. La influencia espiritual de aquel encuentro orientó la vocación misionera de Claver.3
En 1610 partió hacia el Nuevo Reino de Granada, denominación colonial de buena parte del territorio de la actual Colombia. Llegó a Cartagena, completó allí su formación y fue ordenado sacerdote en 1615 o 1616, según las distintas cronologías conservadas. Desde entonces vinculó su ministerio especialmente a los africanos esclavizados que desembarcaban en el puerto.3,1
Influencia de Alfonso de Sandoval
El principal maestro apostólico de Pedro Claver fue el jesuita Alfonso de Sandoval, autor de De instauranda Aethiopum salute, obra dedicada a la evangelización y a la atención pastoral de los africanos trasladados a América. Sandoval había desarrollado durante años una intensa labor entre los esclavizados de Cartagena y conocía directamente la violencia, las enfermedades y la deshumanización asociadas a la trata.
Claver continuó aquel apostolado y adoptó una expresión que resumía su entrega: Aethiopum servus semper, habitualmente traducida como «esclavo de los negros para siempre». La fórmula pertenecía a su lenguaje religioso y expresaba su voluntad de ponerse al servicio de quienes sufrían la esclavitud, no una aceptación moral de la esclavitud como institución.1



