El nombre original de San Pedro era Simón, a veces mencionado como Simeón1,2. Nació en Betsaida, una localidad a orillas del Lago de Genesaret, de la que también procedían su hermano Andrés y el apóstol Felipe1,2. Simón se estableció en Cafarnaúm, donde vivía con su suegra en su propia casa al inicio del ministerio público de Jesús1,2. Estaba casado y, según Clemente de Alejandría, tenía hijos1. Su ocupación era la de pescador en el Lago de Genesaret, poseyendo su propia barca1,2.
Como muchos de sus contemporáneos judíos, Simón fue atraído por la predicación de penitencia de Juan el Bautista y, junto con su hermano Andrés, se encontraba entre los asociados de Juan en Betania1,2. Fue Andrés quien lo llevó ante Jesús, diciéndole: «Hemos hallado al Mesías»1. Al encontrarse con Simón, Jesús le dijo: «Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas», que se interpreta como Pedro (roca)1,3. Este cambio de nombre fue una profecía de la misión especial que Cristo tenía para él1,4. Posteriormente, Jesús le dio formalmente el nombre de Cefas (Pedro) en el momento de su llamado definitivo al apostolado1.

