La ausencia de un título oficial
La Iglesia católica distingue entre el nombre propio de un santo, su lugar de origen, sus títulos litúrgicos y las advocaciones nacidas de la piedad local. Un santo puede recibir una denominación popular vinculada a un santuario, una iglesia o una tradición regional, pero esa denominación no siempre forma parte del nombre litúrgico reconocido por la Iglesia.
En el caso de san Peregrino Laziosi, las fuentes hagiográficas lo presentan como religioso de la Orden de los Siervos de María, nacido en Forlì hacia 1265 y fallecido en 1345. La documentación pontificia relativa a su canonización lo llama Peregrinus Laziosi y vincula su vida a Forlì, Siena y la Orden de los Siervos de María, no a Abruzzo.1,3
Por tanto, la forma «san Peregrino de Abruzzo» debe emplearse con cautela. Puede describir una forma de devoción local, pero no conviene presentarla como un título oficial del santo ni como una identidad hagiográfica independiente.
Posibles confusiones
El nombre Peregrino aparece asociado a varios santos y beatos de épocas distintas. Entre ellos figuran:
- San Peregrino Laziosi, religioso servita, cuya memoria litúrgica corresponde al 1 de mayo.
- San Peregrino de Auxerre, obispo y mártir del siglo III.
- Beato Peregrino de Falerone, religioso franciscano del siglo XIII.
Estos personajes no son la misma persona. San Peregrino de Auxerre fue un obispo misionero y mártir de la antigua Galia; el beato Peregrino de Falerone fue un hermano lego franciscano; y Peregrino Laziosi perteneció a los Siervos de María y vivió en la Italia medieval.4,5,1
La mera coincidencia del nombre no permite atribuir a un santo los datos biográficos, milagros o patronazgos de otro.
