Origen y juventud
Peregrino Laziosi nació en Forlì hacia el año 1265, en el seno de una familia acomodada. Durante su juventud participó en las divisiones políticas de su ciudad, enfrentada entonces a la autoridad pontificia. La tradición hagiográfica relata que, durante una intervención de san Felipe Benicio, prior general de los Siervos de María, Peregrino lo golpeó en el rostro y contribuyó a expulsarlo de la ciudad.,
La documentación relativa a su canonización presenta este episodio dentro del proceso de conversión del santo, aunque también reconoce que algunos detalles proceden de relatos hagiográficos transmitidos a lo largo de los siglos. La escena no debe interpretarse como una descripción exhaustiva de la situación política de Forlì, sino como el comienzo narrativo de un itinerario espiritual marcado por el arrepentimiento y la reconciliación.
La actitud de Felipe Benicio, que respondió a la violencia con mansedumbre y oración, habría provocado en Peregrino una profunda conmoción. El joven pidió perdón y abandonó progresivamente su anterior modo de vida.
Ingreso en los Siervos de María
Entre 1290 y 1295, aproximadamente a los treinta años, Peregrino ingresó en la Orden de los Siervos de María, fundada para vivir una consagración especial a la Virgen María y anunciar a Cristo bajo su protección. Realizó el noviciado en Siena y después regresó a Forlì, donde permaneció hasta su muerte.,
Peregrino destacó por la penitencia, la oración y la atención a los pobres. La tradición servita lo presenta como un religioso de gran humildad, dedicado a la conversión de los pecadores y a la restauración de la concordia en su ciudad. Un documento pontificio del siglo XVIII lo describe como un hombre entregado a la penitencia, al ayuno, a la meditación y a las obras de caridad.
Algunas narraciones devocionales sostienen que pasó treinta años sin sentarse, apoyándose solo en una pared o en una roca para descansar. Este dato pertenece al lenguaje ascético de la hagiografía y expresa la intensidad de su penitencia; no debe utilizarse sin matices como una constatación médica o biográfica plenamente verificable.,
Sacerdote y servidor de la comunidad
Las tradiciones sobre Peregrino Laziosi lo presentan como un religioso dedicado a la vida comunitaria y al servicio pastoral. Aunque inicialmente entró en la orden como hermano, aceptó más tarde la ordenación sacerdotal. En Forlì colaboró en la vida del convento y en la reconciliación de personas enfrentadas.
La espiritualidad que la tradición vincula con él combina tres rasgos:
- Conversión personal, porque su vida comenzó con el arrepentimiento de una conducta violenta.
- Devoción mariana, propia de la familia servita.
- Caridad concreta, especialmente hacia los pobres y los enfermos.
La Orden de los Siervos de María atribuye a Peregrino un papel relevante en el prestigio espiritual que alcanzó la congregación en Italia durante la Edad Media. La tradición lo llama también «segundo Job», por la paciencia con que soportó la enfermedad.