La vocación de Pier Giorgio era la de un laico cristiano que se realizaba en sus múltiples compromisos asociativos y políticos, en una sociedad en efervescencia, a menudo indiferente u hostil a la Iglesia,.
Compromiso Social y Político
Pier Giorgio vivió su vocación a la santidad en el estado laical, lo que le permitió compartir de cerca el mundo de los obreros y los pobres. Se dedicó con entusiasmo a diversas iniciativas de desarrollo social y caridad.
- Activismo Católico: Dio impulso a varios movimientos católicos a los que se adhirió con entusiasmo, especialmente la Acción Católica y la FUCI (Federación Universitaria Católica Italiana), donde encontró un verdadero campo de formación cristiana y apostolado.
- Testigo de la Verdad: En un período de tensiones sociales y políticas, y de contrastes religiosos, Pier Giorgio maduró su elección definitiva de amor a Cristo y a los hermanos sufrientes, realizando con alegría las Bienaventuranzas evangélicas. Él insistía: «Vivir sin fe, sin un patrimonio que defender, sin sostener una lucha por la Verdad no es vivir, sino vivacchiare».
- Posición Política: Aunque estaba inscrito en el Partido Popular de Don Sturzo, criticó algunas de sus posiciones políticas que tendían a apoyar el fascismo naciente.
La Pasión por la Montaña
Pier Giorgio era un apasionado de la montaña y el deporte, siendo un valiente alpinista y esquiador experto. Se inscribió en el Club Alpino Italiano y en la asociación Giovane Montagna.
Para él, la escalada de las cimas no era solo un pasatiempo, sino un itinerario ascético y espiritual, una escuela de oración y adoración, y un compromiso de disciplina y elevación. Confesaba a sus amigos: «Cada día que pasa me enamoro perdidamente de la montaña» y deseaba «ganar las cimas más audaces, probar aquella alegría pura que solo en la montaña se tiene». Su amor por la naturaleza era una manera de elevar el corazón hacia el cielo y admirar la obra de Dios, viendo en lo visible un reflejo de lo invisible.
En su última fotografía conocida, escalando una montaña en el Val di Lanzo, escribió la palabra «Verso l’Alto» (Hacia la Cima o Arriba), un lema que resume su aspiración espiritual.