Un punto característico de los estudios hagiográficos es distinguir entre el testimonio fundamental (la confesión y el martirio) y el material narrativo que rodea esos hechos.
En la fuente utilizada se afirma con claridad que, aunque «hay buena evidencia» sobre el martirio de un santo Polieucto en Melitene, no se puede confiar plenamente en la exactitud histórica de los «actos» que se le atribuyen.
El motivo es que dichos «actos» presentan elementos literarios: se dice que las narraciones contienen «ingredientes de romance», y que éstos se reconocen con facilidad (por ejemplo, por el modo en que se pueden identificar rasgos novelescos en la recepción literaria posterior).
La misma fuente añade que el texto griego de esos actos fue publicado íntegramente por B. Aubé en 1882, y que hay una versión armenia traducida por F. C. Conybeare en 1894.
En términos de lectura histórica, esto no anula el valor devocional de la figura, pero sí invita a mantener una actitud crítica: la Iglesia puede venerar un testimonio real, mientras que los documentos literarios que lo envuelven pueden contener añadidos o elaboraciones posteriores.