El problema de las actas
Las llamadas Actas de san Gervasio y san Protasio atribuyen a los mártires una biografía detallada: parentesco con Vital y Valeria, martirio durante el reinado de Nerón, intervención del juez Astasio y diferentes formas de tortura. Sin embargo, la tradición manuscrita presenta dificultades considerables.
La carta que pretende proceder de san Ambrosio y que sirvió de base para algunas versiones de las actas no pertenece auténticamente al obispo de Milán. La crítica hagiográfica la considera una composición espuria. Por ello, los detalles narrativos sobre la familia, la fecha exacta y las circunstancias del martirio no pueden aceptarse como datos históricos seguros.
La historicidad de los mártires
Algunos autores negaron incluso la existencia histórica de Gervasio y Protasio. Otros propusieron que los dos hermanos constituían una transformación cristiana de los Dióscuros, Cástor y Pólux, figuras gemelas de la religión grecorromana. Esta interpretación intentaba explicar el motivo de los dos hermanos o gemelos venerados conjuntamente.
La mayoría de los hagiógrafos modernos ha considerado más razonable una posición intermedia: aceptar la posibilidad histórica de dos mártires milaneses, pero reconocer que su biografía original desapareció y que las narraciones posteriores rellenaron ese vacío con elementos legendarios. Esta conclusión distingue entre dos cuestiones diferentes:
- La existencia de un culto antiguo a Gervasio y Protasio, documentado con claridad desde el siglo IV.
- La exactitud de los relatos sobre su origen familiar, su juez, la fecha concreta del martirio y los tormentos sufridos, que carecen de confirmación histórica suficiente.
La crítica al hallazgo de las reliquias
El descubrimiento de los cuerpos en el año 386 constituye uno de los episodios más importantes de la historia cristiana de Milán, pero también ha suscitado interrogantes. En tiempos de san Ambrosio apenas quedaba memoria precisa sobre el lugar de enterramiento de los mártires. Resulta difícil determinar cómo pudo identificarse un conjunto de restos anónimos con personas cuyos nombres habían sobrevivido únicamente en una tradición imprecisa.
La crítica moderna tampoco puede verificar mediante métodos históricos ordinarios la revelación en sueños ni los milagros asociados a la traslación. Los testimonios de Ambrosio, Agustín y Paulino prueban que el hallazgo y la celebración pública ocurrieron, pero no permiten demostrar por sí mismos que los restos pertenecieran con certeza a Protasio y Gervasio. La identificación dependió de la tradición local, de la interpretación episcopal y de la recepción cultual de los acontecimientos.
Conviene distinguir, por tanto, tres niveles:
- El hecho histórico del descubrimiento y traslado de restos humanos en Milán durante el episcopado de Ambrosio.
- La identificación de esos restos con dos mártires llamados Gervasio y Protasio, respaldada por la tradición milanesa, pero difícil de verificar con criterios contemporáneos.
- La interpretación religiosa de los acontecimientos, que la comunidad cristiana entendió como una manifestación de la providencia y como confirmación de la santidad de los mártires.
En 1864 se volvieron a encontrar los restos bajo el altar mayor de la basílica de San Ambrosio, dentro del sarcófago de pórfido que había mandado preparar el arzobispo Angilberto II en el siglo IX. Este hallazgo reforzó la continuidad material del culto milanés, aunque tampoco permite demostrar científicamente la identidad individual de los cuerpos.