El nombre Quirico procede del griego Kyriakós-Κυριακός-, relacionado con kýrios, «señor». El significado habitual es, por tanto, «perteneciente al Señor». La transmisión latina y medieval produjo numerosas variantes: Cyricus, Cyricus, Cirycus, Ciricus, Ciriacus y Quiricus. En francés aparece como Cyr o Cirgues.2
La diversidad de formas explica que distintas tradiciones locales hayan identificado erróneamente a personajes diferentes. San Quirico, niño mártir de Tarso, no debe confundirse automáticamente con otros santos llamados Ciríaco, Quirico o Ciriaco, entre ellos:
- Los mártires romanos llamados Quirino o Cirino.
- San Ciríaco de Roma, venerado con varios compañeros.
- San Ciríaco, anacoreta palestino.
- San Ciríaco, abad de Bonivicino, en Calabria.
- San Ciriaco Elías Chavara, sacerdote siro-malabar del siglo XIX.
- Otros mártires llamados Ciríaco, conmemorados en Ostia o Hierápolis.
El nombre común no demuestra una identidad histórica común. Cada figura requiere un estudio propio de sus lugares de culto, fechas litúrgicas, reliquias y testimonios antiguos.


