El argumento del libro
El Libro de Tobías relata la historia de dos familias piadosas: la de Tobit, que vive en Nínive, y la de Sara, que reside en Ecbátana. Ambos sufren tribulaciones y elevan sus oraciones a Dios. Tobit ha quedado ciego y Sara carga con la humillación de haber perdido sucesivamente a siete maridos antes de consumar el matrimonio.
Dios escucha las oraciones de ambos y envía a Rafael para conducir la historia hacia la liberación. El relato presenta al arcángel bajo apariencia humana, con el nombre de Azarías, hijo del gran Ananías. Rafael acompaña a Tobías durante el viaje a Rages de Media, donde el joven debe recuperar una suma de dinero depositada por su padre.,
El viaje de Tobías
Durante el trayecto, Tobías captura un gran pez del río Tigris. Rafael le ordena conservar el corazón, el hígado y la hiel del animal. El corazón y el hígado servirán para expulsar al demonio que atormenta a Sara, mientras que la hiel permitirá curar la ceguera de Tobit.
El episodio no presenta los elementos del pez como fórmulas mágicas autónomas. La narración atribuye la eficacia del remedio al mandato de Rafael y, en último término, a la acción providente de Dios. El arcángel actúa como mensajero y ministro divino.
La liberación de Sara
En Ecbátana, Tobías contrae matrimonio con Sara. La joven había quedado vinculada a una historia de sufrimiento, pues el demonio Asmodeo había provocado la muerte de sus anteriores pretendientes. Siguiendo las instrucciones de Rafael, Tobías utiliza el corazón y el hígado del pez durante la noche de bodas. El demonio huye y Rafael lo encadena en una región desértica de Egipto.,
El relato presenta este acontecimiento como una victoria sobre el mal y como la recuperación de una unión matrimonial amenazada. La tradición cristiana ha interpretado el episodio como una imagen de la protección divina sobre el matrimonio, la castidad y la fidelidad conyugal.
Benedicto XVI relacionó esta dimensión del relato con la obra sanadora de Cristo. Para el pontífice, Rafael representa la curación de una relación humana herida y la purificación de todo aquello que destruye el amor entre el hombre y la mujer. La curación plena del matrimonio, en la perspectiva cristiana, procede de Cristo, que eleva el matrimonio a sacramento y lo sana mediante su amor redentor.
La curación de Tobit
Al regresar Tobías, Rafael aplica la hiel del pez sobre los ojos de Tobit. El anciano recupera la vista y reconoce la intervención misericordiosa de Dios. Después, Rafael revela su verdadera identidad y desaparece de la vista de la familia.
La curación de Tobit posee un valor corporal y espiritual. El relato muestra una curación física concreta, pero también invita a comprender la ceguera como imagen de la incapacidad humana para reconocer la acción de Dios. Benedicto XVI aplicó esta dimensión simbólica a la «ceguera ante Dios» que puede afectar al ser humano cuando queda absorbido por las realidades materiales.