La tradición oral
La memoria de Rómulo probablemente se conservó inicialmente mediante la veneración local, la celebración litúrgica y la transmisión oral de su martirio. En las comunidades cristianas antiguas, estos elementos desempeñaban una función fundamental: mantenían vivo el recuerdo de los testigos de la fe incluso cuando faltaban relatos escritos.
La tradición oral podía preservar un núcleo histórico -por ejemplo, la existencia de un mártir venerado en un lugar concreto- y, con el paso del tiempo, incorporar detalles destinados a explicar su origen, su misión y sus milagros.
La hagiografía literaria
La narración más extensa sobre Rómulo presenta numerosos rasgos propios de la literatura hagiográfica medieval. Según este relato, nació en Roma de una unión ilícita entre Lucerna y un esclavo llamado Ciro. Abandonado en un bosque, habría sido amamantado por una loba. El emperador Nerón habría ordenado capturarlo, pero san Pedro habría intervenido, lo habría convertido al cristianismo y le habría proporcionado formación junto con su colaborador Justino.
El relato atribuye al niño una madurez extraordinaria: predicación, exorcismos y milagros desde una edad muy temprana. Más tarde, Rómulo habría recibido la consagración episcopal y habría evangelizado diversas ciudades de Italia central antes de llegar a Fiesole.
Estos episodios pertenecen claramente al ámbito legendario. La imagen del niño criado por una loba recuerda motivos de la tradición romana sobre Rómulo y Remo, mientras que los milagros de infancia y las intervenciones sobrenaturales responden a modelos narrativos frecuentes en las vidas medievales de santos.
La hagiografía no debe confundirse con una crónica contemporánea. Su finalidad principal consistía en edificar espiritualmente a los lectores, presentar la acción de la gracia y exaltar la fidelidad del mártir. Por ello, el valor religioso de un relato no garantiza la exactitud histórica de todos sus detalles.
Los registros episcopales y las cartas papales
Los registros episcopales, las listas de obispos y las cartas papales poseen un valor histórico distinto del de las leyendas. Una mención en una carta pontificia, en un acta episcopal o en un documento litúrgico antiguo podría confirmar la existencia de una comunidad, de un obispo o de un culto en una fecha determinada.
En el caso de san Rómulo, la tradición conservada presenta con claridad la vinculación del santo con la sede de Fiesole y con su culto local, pero no ofrece una biografía contemporánea comparable a las fuentes documentales disponibles para otros obispos de la Antigüedad. La tradición que lo relaciona directamente con san Pedro y con el gobierno inicial de la diócesis debe valorarse, por tanto, con prudencia histórica.
Esta distinción resulta esencial:
- La tradición oral conserva la memoria religiosa de una comunidad.
- La hagiografía literaria organiza esa memoria en forma narrativa.
- Los documentos episcopales y papales aportan testimonios datables y verificables sobre personas, instituciones y cultos.
No todos los elementos transmitidos por una tradición poseen el mismo grado de certeza histórica.