La historia de San Roque, tal como se conoce hoy, se nutre principalmente de relatos populares y biografías escritas siglos después de su muerte, que datan del siglo XV1. Aunque no existe una historia auténtica y detallada de su vida que pueda ser verificada por completo, ciertos elementos clave son ampliamente aceptados1.
Nacimiento y Primeros Años
Se cree que San Roque nació en Montpellier, Francia, alrededor del año 12952. Su padre era el gobernador de la ciudad2. Una tradición popular sostiene que al nacer, San Roque ya presentaba una marca milagrosa en el pecho en forma de cruz roja2.
Alrededor de los veinte años, tras la muerte de sus padres, Roque distribuyó su fortuna entre los pobres y entregó el gobierno de Montpellier a su tío2. Decidió emprender una peregrinación a Roma, disfrazado de peregrino mendicante2.
Servicio a los Enfermos de la Peste
Durante su peregrinación por Italia, Roque encontró varias ciudades asoladas por la peste1,2. En lugares como Acquapendente, Cesena, Roma, Rimini, Mantua, Módena y Parma, se dedicó a cuidar a los enfermos1,2. Se dice que curó a muchos de ellos simplemente haciendo la señal de la cruz1,2. Su poder milagroso hizo que la terrible plaga desapareciera por donde pasaba2.
La Propia Enfermedad de San Roque
Mientras se encontraba en Piacenza, San Roque contrajo la peste él mismo1,2. Para no ser una carga para los hospitales, se retiró a una cabaña en un bosque cercano, esperando morir1,2. Aquí, fue milagrosamente alimentado por un perro cuyo amo, un caballero llamado Gothard, lo encontró y lo cuidó después de enterarse de su ubicación por un milagro1,2.
Regreso a Montpellier y Muerte
Después de su recuperación, Roque regresó a Francia2. Al llegar a Montpellier, se negó a revelar su identidad y fue tomado por un espía disfrazado de peregrino2. Fue encarcelado por orden del gobernador, quien en algunas versiones se dice que era su propio tío1,2. Permaneció en prisión durante cinco años hasta su muerte1,2.
Tras su fallecimiento, fue identificado por la marca de la cruz en su pecho y por un documento encontrado en su posesión1,2. Se le concedió un funeral público, y numerosos milagros atestiguaron su santidad, tanto en vida como después de su muerte1,2.
Otra biografía, más corta y posiblemente más antigua, sugiere que San Roque fue arrestado como espía y murió en cautiverio en Angera, Lombardía1.
