Renuncia a los bienes
Las narraciones más conocidas describen a Roque como hijo del gobernador de Montpellier. Al quedar huérfano aproximadamente a los veinte años, habría distribuido su patrimonio entre los pobres y confiado el gobierno de la ciudad a un tío. Después adoptó el aspecto de un peregrino mendicante y partió hacia Italia.,
Este episodio presenta una estructura habitual en las vidas medievales de santos: el abandono de la riqueza, la renuncia al poder y la elección voluntaria de una vida de servicio. La narración no pretende solo ofrecer datos biográficos; también propone un modelo espiritual basado en la pobreza evangélica y en la entrega a los necesitados.
Servicio a los enfermos
Al llegar a Acquapendente, ciudad afectada por la peste, Roque habría dedicado su actividad a los enfermos. La tradición afirma que los atendía y que trazaba sobre ellos la señal de la cruz. Después continuó su camino por diversas ciudades italianas, donde habría ejercido una labor semejante.,
El núcleo espiritual de este relato no depende solo de las curaciones milagrosas. La imagen más constante es la del cristiano que permanece junto a quienes sufren. La enfermedad, que en la mentalidad medieval podía interpretarse como castigo, desgracia o amenaza colectiva, aparece también como ocasión de misericordia y servicio.
La enfermedad de san Roque
En Piacenza, según la tradición, Roque contrajo la peste. Para no convertirse en una carga para los demás, se retiró a una cabaña o a un bosque cercano. Allí comenzó uno de los episodios más conocidos de su leyenda: un perro le llevaba diariamente pan hasta el lugar donde permanecía enfermo. El dueño del animal, llamado Gothardo en algunas versiones, descubrió el escondite y acudió en su ayuda.,
El perro ocupa desde entonces un lugar central en la iconografía del santo. La tradición no lo presenta como un simple animal doméstico, sino como instrumento de la providencia divina. El episodio expresa una convicción frecuente en la espiritualidad cristiana: Dios puede auxiliar al ser humano mediante criaturas humildes y medios inesperados.
Regreso a Montpellier y muerte
Después de recuperarse, Roque habría regresado a Francia. Al entrar en Montpellier no quiso revelar su identidad. Las autoridades lo confundieron con un espía y lo encarcelaron. Algunas versiones afirman que el gobernador responsable de su prisión era su propio tío. El santo permaneció encarcelado durante varios años y murió en cautividad.,
El reconocimiento de su identidad habría ocurrido después de su muerte. Una marca en forma de cruz sobre el pecho y un documento que llevaba consigo permitieron identificarlo como miembro de la antigua familia gobernante de Montpellier. La comunidad le habría tributado entonces un funeral público.
Otra biografía, más breve y posiblemente anterior, sitúa su arresto y muerte en Angera, en Lombardía, y no en Montpellier. La divergencia entre ambas versiones impide aceptar todos los detalles como hechos históricamente comprobados.